La administración del hipódromo ha instituido una serie de cambios en el itinerario del Programa Oficial, así como la puesta en marcha de algunas modificaciones, casi imperceptibles, en la dinámica de las jugadas.
Como ejemplos podemos citar la decisión de iniciar las carreras válidas para el 5 y 6 a partir de la segunda carrera de cada reunión hípica, además de poner en juego la Quiniela en todas las carreras; además de algunas variaciones en la programación de los “pools” de tres, cuatro y cinco, con base en la cantidad de eventos que haya por reunión hípica.
A simple vista, esta nueva estrategia no parece negativa, sin embargo se presta para confusiones si no se hace la debida promoción y por todos los medios posibles.
En cuanto al 5 y 6, que es la punta de lanza de las apuestas en nuestro medio, por aquello de que su acumulado generalmente está constituido por miles de dólares, nos parece que es una arma de doble filo. Muchos años atrás se iniciaba en la segunda carrera y posteriormente se subió a la tercera, en donde se mantuvo por muchos años hasta el cambio que se instituyó recientemente.
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Habría que darle un tiempo prudencial para ver los resultados, ya que llegar a una conclusión ahora sería temerario, debido a la presencia de variables importantes como el acumulado, que está por encima de los $50 mil desde hace rato, así como la falta de costumbre de los apostadores.
Sobre el resto de las apuestas exóticas, no le tememos tanto al experimento porque con los ajustes hay más versatilidad para programarlas en función de lo que las características del Programa Oficial impongan.
Es decir, se puede evitar que “choquen” jugadas grandes y que son muy respaldadas como los “pools” de tres, cuatro y hasta el de cinco y así darle a los apostadores la posibilidad de llevar adelante lo que los hípicos llaman “ataque y defensa” o “cubre”.
Ahora bien, nada de lo anterior tendrá el efecto esperado sino no se afianza la promoción y se repiten los cambos hasta el cansancio.
De otro lado, sigue siendo necesario que los dueños de caballos y entrenadores contribuyan con la inscripción masiva de sus ejemplares y, por supuesto, que la secretaría de carreras se ocupe de presentar las carreras lo más balanceadas posible y en atención los mejores intereses de la hípica, dejando de lado las complacencias y los acomodos de carreras en posiciones que no son atractivas para, justamente, las jugadas de “pools” a las que ya nos hemos referido.
En el ínterin, vamos a darle tiempo al tiempo, aunque esperemos que no se demoren mucho los resultados por si fuera necesario darle un golpe de timón a este nuevo zarpe.