Los Juegos Olímpicos 2016, celebrados en Río de Janeiro, Brasil, hace alrededor de dos meses, dejaron nuevas marcas, nuevos campeones pero también muchas historias que contar, unas más sorprendentes que las otras.
Una de ellas es la de la esgrimista brasileña Mónica Santos, quien guarda una emotiva acción, según dieron a conocer diferentes medios internacionales.
Con 18 años, estando embarazada y le detectaron una enfermedad que le obligaba a pasar por el quirófano para no quedarse parapléjica. El problema era que tenía que abortar para evitar riesgos. Sin embargo, ella apostó por la vida de su hija.
Paola, su hija, nació en perfecto estado. Fue entonces cuando la atleta decidió someterse a la operación para extirparle un agioma medular; pero ya era muy tarde. La enfermedad le condenó a pasar el resto de su vida en una silla de ruedas.
Ahora su hija tiene 13 años y a ella le dedicó su primera participación en unos Juegos Paralímpicos, los de Río de Janeiro. Aunque no ganó ninguna medalla, a ella le basta con recibir el cariño de su hija.
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Redacción/10deportivo
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