El expiloto austriaco Niki Lauda tiene una perspectiva realista de recuperar la calidad de vida que tenía antes de someterse de urgencia a un trasplante de pulmón el pasado jueves, dijeron ayer los médicos que lo atienden en Viena.
"En principio, las futuras actividades no deberían diferenciarse de las que tenía", dijo el cirujano Walter Klepetko, que dirigió la operación, que se prolongó seis horas en el Hospital General de Viena.
Recordó que el riesgo de rechazo a un pulmón trasplantado se mantiene, por lo general, durante un año tras la operación, por lo que Lauda deberá ser sometido a estrictos controles.
