El título del Tour de Francia seguirá eludiendo a Nairo Quintana este año, pero el ciclista colombiano al menos terminó con un poco de dignidad: poniendo fin a una sequía con un triunfo espectacular ayer.
Cinco años después de lograr su primer triunfo del Tour, en los Alpes, el diminuto ciclista del equipo Movistar triunfó en el Col du Portet en los Pirineos, cima de 2,215 metros sobre el nivel del mar.
Luego de un catastrófico comienzo de carrera y desalentadores resultados en los Alpes la semana pasada, Quintana volvió a sonreír por el triunfo.
"Fue una etapa de puras subidas", dijo sobre la 17.ª etapa, el tramo más corto en más de 30 años. "Fue un día durísimo, grandioso y reconfortante para nosotros. Era una etapa que tenía marcada, para la que me había preparado muy bien".
"Quiero ganar para mi gente en Colombia, tras meses de trabajo duro", dijo Quintana, quien ha ganado el Giro de Italia y la Vuelta. "Mi equipo merece ese triunfo, ellos trabajan muy fuerte. Vinimos aquí con un gran equipo aunque las cosas no salieron como esperábamos".
