Recientemente ha vuelto al tapete la posibilidad de hacer unas modificaciones al sistema para el cotejo de las carreras mediante una reclasificación que, en caso de ser aprobada, traería de vuelta las “Clases” de nacionales, en tanto que los importados se mantendrían en las “Series”.
Hasta donde se ha conversado, habría tres “Clases” de nacionales, a saber: A, B y C. En cuanto a los importados estos estarían clasificados entre la Primera y la Octava Serie, es decir, que habría ocho series, las cuales eventualmente podrían ser pobladas por nacionales, una vez estos cumplan su ciclo dentro de las tres “Clases”.
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En principio la iniciativa pretende darles mayores posibilidades a los caballos nacionales, la mayoría de los cuales ven sus campañas bastante limitadas cuando alcanzan las series más altas en donde imperan los mejores importados del patio incluso muchas veces los nativos tienen que correr a pesos iguales o cederles algunas libras.
Hasta donde se ha discutido, la reclasificación supondría que los caballos nacionales, actualmente clasificados en la 5a. y 6a. series pasarían a conformar la Clase A; los de la 7a. darían lugar a la B de Nacionales, en tanto que los nativos actualmente “ranqueados” en la 8a. Serie pasarían a la Clase C.
Una vez estos caballos ganen en sus respectivas Clases hasta llegar la A de Nacionales, volverían al lote de las Series del cual provenían, con derecho a ganar dos carreras en cada Serie hasta alcanzar la 1a. Es decir, un ejemplar nacional que salió de la 5a. Serie a la Clase A de nacionales, un vez gane sus dos carreras ahí, volvería a la 5a. con derecho a dos carreras en ese grupo y en el resto de las series y, así sucesivamente con los de las clases B y C.
Los nativos de 2 y 3 años que completen los grupos condicionales irían directo a la Clase B; los de cuatro años de edad, que ganen las cuatro condicionales, se clasificarían en la B de Nacionales y, finalmente, los que no completen las condicionales, caerían en la Clase C con derecho a ganar dos carreras. Esto es, grosso modo, lo que ha estado sobre la mesa.
Otras ideas pasan por obviar la posibilidad de las "Clases" de nacionales y mantener exclusivamente las series, pero incrementar de manera significativa los premios “adicionales” que se les pagan a los nativos cuando triunfan en las series ante los importados y que este aporte adicional se entregue íntegramente al propietario del ejemplar, sin ningún tipo de descuento.
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Hay una tercera opción, que no vamos describir aquí, porque no parece tener posibilidades de prosperar.
Obviamente, no es la primera ni la última vez que se hace y se harán ensayos para buscar un método que satisfaga, los más posible, las expectativas de todos los actores de la industria hípica. Hemos escuchado opiniones a favor y en contra de las propuestas y esperamos que se pueda alcanzar un punto de equilibrio.
Eso sí, ojalá no dejen pasar por alto el hecho de que cualquier decisión debe tomar en cuenta el interés de los inversores y el efecto que pueda tener en el ánimo de los apostadores. No se puede divorciar uno del otro, porque son los principales soportes del negocio.
Apoyamos que se incentive a los criadores los cuales representan un ángulo vital para la sostenibilidad de la industria. Es justo que se les permita buscar mecanismos que les permitan seguir participando del juego con posibilidades de tener rentabilidad, o por lo menos, con menos pérdidas y de paso proteger esas fuentes de producción, empleo, desarrollo y prestigio que las haras han representado para las regiones del país en donde están localizadas, asi como para el espectáculo hípica y para la marca país.
Si bien es cierto, que urge hacer los cambios, también es una realidad que cualquier decisión debe darse sin prisa y con calma, por el bien de todos.