¿De qué me hablas, de amor?

“Pongo mis bigotes a sus pies, señora” Neco

Primero que todo advierto que no siento el menor pudor por escribir como un estudiante enamorado. A continuación, mi Declaración: «No hay lucidez, ni razonamiento, ni exorcismo, ni fuerza policial, que me impida entregarme, como en efecto me entregaré, al amor de Leonarda, cuando ella así lo ordene. Puede ser que quien lea esto pida una explicación. Tal vez primero deba explicármelo a mí mismo. Pero, ¿cómo empezar?

¿Acaso podría explicar el Coyote de las cómicas animadas su indomable insistencia por devorar al Corre-camino enfrentando, con el más obstinado de los ánimos, todos los desastres que ya ha sufrido y todos los que, de seguro, seguirá sufriendo?

¿Acaso Giordano Bruno mostró algo de temor cuando le preguntaron, al precio de su vida, ¿por qué no renunciaba a sus ideas? ¿Acaso hubiera cambiado Neruda un solo verso de sus poemas por un puesto en la corte de Pinochet?

¿Acaso los redondianos no prefieren que su isla se hunda en lo más hondo del Pacífico antes de ser invadidos por el resto del mundo y que los obliguen a formar parte de su terrible, inescrupuloso y despiadado caos globalizado?

¿Acaso no es preferible la vida a la muerte? ¿Acaso no prefiero yo la compañía de Leonarda a todas esas otras posesiones y lujillos tan caros al género humano? ¿Acaso renunciaría a Leonarda por temor a enfrentar los peligros que sus brazos y sus labios representan?

¿Acaso no me he dado cuenta de que puedo arder en su cerebro, esa hoguera de amapolas que no se apaga y cuyos destellos ponen a brillar sus pupilas de bronce antiguo?

Sé de algunos que, para defenderse del amor –como si necesitáramos defendernos de tal esencia de la vida–, se les ocurrió llamarlo frivolidad; y sé de muchos otros, peores en su apreciación que, primero sacralizaron el inefable sentimiento, para después incinerarlo y por último meter sus restos debajo de una pesada alfombra llamada “pecado”.

En Ciudad Redonda, el amor es el asunto básico en que gastan sus energías creadoras los redondianos. Y no puedo estar más de acuerdo con ellos.

Leonarda es el amor.

Ahora comprendo que el amor no es un vago sentimiento sino un objeto real, un cuerpo, unas insaciables ganas de vivir. Y también es todo lo demás que quieran decir.

El amor es todo.

Leonarda es el amor.


Categoría
fecha edicion
old id
784717
autor
Ernesto Endara (Escritor)
Fecha y hora de publicación

Edición Impresa

Jueves 28 de mayo de 2026
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