Novak Djokovic fue tan bueno, tan implacable y tan perfecto que Rafael Nadal no tuvo opciones.
Djokovic convirtió a uno de los grandes del deporte en otro rival superado, y lo sacó tanto del partido que anuló sus famosas derechas.
Con una actuación considerablemente dominante y libre de errores que arrojó un resultado sorprendentemente desigual, el número 1 del mundo arrolló ayer a Nadal 6-3, 6-2, 6-3 e hizo historia al ganar su séptimo Abierto de Australia.
"Es difícil de describirlo, estoy intentando rememorar cómo ha sido todo en este último año. Me operé a principios del año pasado y ahora he conseguido todo esto. Ganar este Grand Slam otra vez es increíble. Quiero agradecer a mi familia su amor incondicional", dijo Djokovic
