Los estadounidenses tuvieron el arranque que querían. Los europeos reaccionaron en el momento preciso y cuando más lo necesitaban.
Europa empezó su intento por recuperar la Copa Ryder con una barrida de los duelos de foursomes en la tarde de ayer, recuperándose del prometedor inicio que hizo ilusionar a los estadounidenses de que ahora sí están en condiciones de ganar el torneo fuera de su territorio, algo que se les ha resistido durante 25 años. Pero fue demasiado prematuro.
Cumplido el día, Estados Unidos veía azul, el color de los europeos, por todas partes.
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Europa tomó ventaja 5-3 al barrer su primera sesión desde 1989. También fue la primera barrida de los foursomes en la historia de la Copa Ryder.
"Nosotros no vinimos a ganar los foursomes", afirmó el italiano Francesco Molinari, reciente campeón del Abierto Británico. "Hemos venido para ganar otra cosa".
El estadounidense Phil Mickelson hizo un llamado a no bajar los brazos.
"Queda bastante golf por delante, muchos partidos y tenemos que sacar a relucir el mejor golf".
