Los dirigentes de la Liga Panameña de Fútbol (LPF) y los clubes tienen que pensar en el crecimiento del fútbol y demostrar que quieren avanzar hacia el verdadero profesionalismo y no mantenernos en la mediocridad.
Muchas veces cuesta llamar clubes a lo que realmente son equipos o cascarones vacíos. Todos aspiramos a mejorar el fútbol y de una u otra forma tenemos años de estar dando nuestro granito de arena.
No es posible que los jugadores de Río Abajo tengan dos meses sin cobrar, los dirigentes deben definir si tienen o no la capacidad de tener un equipo en la LPF, ya sea en primera o en el Ascenso.
Para terminar de poner el dedo en la llaga, esto debe ser para el que puede y no para el que quiere. No podemos ver a jugadores mendigando su salario pautado, y como ahora tienen cómo defenderse, entonces los catalogamos de ovejas negras.
Juan Ramón Solís, presidente de la Asociación de Futbolistas de Panamá (Afutpa), ya es visto por los dirigentes del fútbol como una piedra en el zapato porque defiende los derechos de los agremiados y eso no debe pasar en un fútbol que aspira a grandes cosas a nivel local e internacional.
Un error muy grave fue coartarle la libertad de movimiento a Solís en los estadios, por el contrario, debe tener siempre un sitial importante dentro de cada uno de los coliseos deportivos.
Sentí mucho orgullo al ver en las semifinales de la Liga Concacaf a dos equipos panameños, que no lograron avanzar, pero Tauro y Árabe Unido lucharon contra grandes potencias futbolísticas y económicas de la región centroamericana.
Lo digo porque estuve con equipos panameños en torneos anteriores en los que fuimos humillados con goleadas, pero ya esos tiempos cambiaron y nadie nos mira por encima del hombro.
Sin los jugadores, ningún avance es posible y eso es lo que los dirigentes tienen que analizar y valorar, que todos somos eslabones importantes para echar esta pesada máquina hacia adelante.
Esta semana será determinante llegar a un acuerdo, si no, los partidos amistosos contra Corea del Sur y Japón tendrán que ser cancelados. Conversen y lleguen a un punto conciliador.
