Ni siquiera en el día más importante de su carrera deportiva, el del discurso de exaltación al Salón de la Fama, el expelotero dominicano Vladimir Guerrero cambió su personalidad de hombre de pocas palabras y una gran humildad.
Durante el discurso que ofreció ayer en el recinto sagrado de Cooperstown, reconoció entre una gran sonrisa esa realidad y lo demostró al hablar poco.
"Antes no hablaba mucho. Decía que era el bate el que hablaba por mí. Pero ahora tengo que hablar, porque ya no estoy jugando", dijo durante la ceremonia de exaltación.
El dominicano, que tuvo promedio de .318 y OPS de .931, formó parte junto a Chipper Jones, Alan Trammell, Jim Thome, Jack Morris y Trevor Hoffman de la ceremonia de bienvenida de los nuevos miembros del Salón de la Fama.
