Las minas y las necesidades de la gente

Empezaré diciendo que soy ecologista y creo que los humanos vamos camino de acabar con la Tierra que nos sustenta, pero no por eso me gustaría tener que bañarme cada día en una quebrada echándome agua con una totuma, aunque el agua sea cristalina porque ninguna mina la contaminó. La ducha, la cuchara, el nailon de la camisa, el auto, la computadora, todo lo que nos facilita la vida salió y sigue saliendo de debajo de la tierra.

Los productos minerales son como drogas alucinógenas a las que no somos capaces de renunciar, aun sabiendo que sus efectos secundarios nos pueden matar.

Si las minas son malas para Panamá también lo serán para los demás países y habría que prohibirlas en todo el mundo, pero ¿sería suficiente el reciclaje de lo que desechamos para continuar fabricando todas esas cosas con las que estamos acostumbrados a vivir? No lo creo.

Hoy hay medios para purificar aguas contaminadas y reforestar áreas maltratadas, pero los Gobiernos son cómplices de los depredadores. Exijamos a las empresas mineras que limpien los lugares donde trabajan en vez de impedirles trabajar.

Acabar con la contaminación de los ríos prohibiendo las minas es como acabar con el sida matando a los sidosos. La solución, si es que existe, no es tan sencilla.


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Fecha y hora de publicación

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Jueves 28 de mayo de 2026
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