Victoria para Leo Messi sobre Cristiano Ronaldo en el particular duelo entre los referentes mundiales de Real Madrid y Barcelona. Ninguno de ellos marcó ayer, pero una acción del argentino viró el rumbo del partido. Cristiano, impreciso, desperdició las dos mejores ocasiones del Real Madrid.
Tras el gol de Benzema, Messi asumió su responsabilidad y marcó la diferencia entre los 22 hombres que estaban en el terreno de juego hasta que una cartulina por protestar le sacó del encuentro.
De una gran arrancada llegó el tanto del empate. En vez de devolver el balón de cara, Messi rompió la línea de presión madridista entre Özil, Lass y Xabi, quien no se atrevió a derribarle por estar ya amonestado. Pase sensacional al desmarque de Alexis y gran definición del chileno.
El Bernabéu criticó con dureza a Fernández Borbalán, pero la desesperación blanca tuvo mayor reflejo en Cristiano Ronaldo. El luso gozó de las mejores ocasiones del Real Madrid en todo el partido y las mandó fuera.
La primera de ellas llegó cuando el marcador reflejaba 1-0. Un pase de Benzema dejó en posición franca a Cristiano para ceder el tanto a Özil o disparar a puerta, pero Abidal eligió por él. El francés se echó hacia un lado para interceptar el pase y Cristiano disparó a puerta de forma defectuosa.
La otra llegó cuando el Barça ya había remontado. El portugués tuvo el empate en un remate de cabeza, completamente libre de marca, que envió fuera. Dos ocasiones en las que Cristiano pudo sentenciar, primero, o igualar, después, pero falló donde menos suele hacerlo: de cara a gol. Nunca el luso fue tan señalado.