No son más tontos porque no entrenan

Aunque muchos en este país solo tienen el cerebro puesto en los próximos Carnavales, les informo que el inicio de clases está a la vuelta de la esquina. Empieza de nuevo el curso escolar y toca aparecerse por el colegio para comenzar el calvario, uniformes, zapatos, y claro, textos escolares...

Ahí estaba yo, comprando libros, entrego las listas correspondientes y entonces, plop: “¿A séptimo va un niño o una niña?” Me preguntan. Y yo contesto, “¿qué más da?” “Porque no son los mismos libros”. Me hube de agarrar a la mesa para no caerme. ¿Ehhh? “Pues que si es niño, da dos horas semanales de artística y si es niña, da una de artística y una de familia y desarrollo” (o algo así me dijeron que se llamaba la asignatura de marras). Espera, espera… a ver, o sea, los niños y las niñas no dan las mismas asignaturas la misma cantidad de tiempo, y mientras los varones aprenden habilidades creativas ¿a las hembras les enseñan a qué? ¿A cocinar? ¿A coser? ¿A llevar adelante un hogar?

Ya he dicho varias veces que yo solo tengo varones, pero hay cosas que me enfurecen solo por ser mujer. Y empiezo a pensar, ¿será que las mujeres no pueden ser buenas artistas? ¿Será que los niños llegan al colegio sabiendo intuitivamente llevar una casa? ¿Será que se ha descubierto que las mujeres necesitamos una hora a la semana libres de influencias masculinas para poder sobrevivir? ¿Será que todo el mundo se ha vuelto gilipollas a la vez? ¿Y si yo quiero que mi hijo comparta con las niñas la asignatura femenina? ¿O si tuviera una niña y deseara que tuviera una hora más de artística?

Para que luego me digan que no me dan las columnas hechas, ¿se puede saber qué mierda tienen en la cabeza los responsables del pénsum escolar? ¿A quién se le ocurrió tamaña estupidez? ¿A quién no se le ha ocurrido eliminar la dicha estupidez? Luego se llenan la boca hablando de lideresas y cacicas, y poniendo en los comunicados oficiales los niños y las niñas y los y las profesores y profesoras, nosotros y nosotras, y exigiendo que el lenguaje no sea sexista. ¿Con qué cara me van a insistir ahora las feministas de pacotilla en la necesidad de educar en igualdad? ¿Será que las (honorables) diputadas están muy obcecadas en la problemática de las niñas embarazadas para darse cuenta de que hay cosas que empiezan por el principio? Y el principio, en este tema, es precisamente esto, mientras no eduquemos a las niñas en completa igualdad, seguiremos teniendo lo que nos merecemos. Porque a ser mujer se aprende, igualito como se aprende a ser un mal ministro (o ministra) y a ser un estúpido (o estúpida, no discriminemos) integral. Con este tipo de payasadas anacrónicas, estamos enseñándoles a nuestros hijos que no son iguales, que las mujeres no pueden llegar a ser grandes artistas y que los hombres no tienen por qué involucrarse en “cosas de mujeres”. Estamos perpetuando un “estatus quo” ridículo, que no se elimina a través de las palabras en masculino o femenino, porque la lengua solo refleja las sociedades, y la sociedad que en estos momentos refleja nuestra lengua es una sociedad miope e hipócrita que piensa que barriendo el portal no necesita quitar las telarañas que hay en el salón. Y que cree que las que han de barrer son las mujeres.

Hala, ya está dicho, ahora quiero ver quién es el valiente (o la valienta) que le pone el cascabel al gato (y a la gata).


Categoría
fecha edicion
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787431
autor
Mónica Miguel Franco (Antropóloga y Actriz)
Fecha y hora de publicación

Edición Impresa

Jueves 28 de mayo de 2026
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