Nuevos libros, otros escritores

Por alguna razón a la que poca atención le pongo, dado que la acepto y punto, me regocija saber que surgen nuevos escritores. Viéndolo bien, estoy en las antípodas con respecto a aquellos que, siendo escritores ellos, les piden a otros que no escriban para así salvar al menos unos metros cuadrados de bosques.

Creo que, al igual que el proverbial pan que traemos (o debemos de traer) bajo el brazo, algunos pies tabulares de madera nos corresponden en esta repartición de bienes terrenales, ya sea para usarlos como horcones de un rancho, para leña, para el mueble en que nos sentamos, para esculpir con ellos algo hermoso, para emplear su celulosa en papel para escribir o, al final de nuestros días, para llevárnoslos como piyama.

En fin, a mí me alegra que la gente escriba, y cuando lo hacen, en la medida de mis posibilidades, los leo también. Pienso que escribir nos permite conocernos mejor, y en ese camino hasta podemos llegar a ser mejores personas. No es un axioma, pero así debería ser.

El 31 de enero pasado acudí a la Universidad Tecnológica de Panamá, fuente constante de nuevos libros, donde se presentaba una pléyade de autores, algunos de ellos con su primera publicación. Se trata de los ganadores del premio “Diplomado en Creación Literaria 2011”, convocado para los egresados de esta exitosa ventana para interesados en el arte de la escritura, cuyas ediciones decorosamente impresas se presentaron ante un nutrido grupo de asistentes, previo a su ofrecimiento en las librerías.

Junto a Federico Rodríguez Gutiérrez, quien ganó el premio con su libro “Te tengo un buen cuento”, se presentaron “Ad infinitum”, de Lissette Lanuza Sáenz, talentosa y joven escritora, quien mereció un fallo de minoría; Julio Moreira Cabrera, con “Garabatos”, y Rolando Armuelles Velarde, con un cuentario titulado “Como sábana al viento”, ambos acreedores a sendas menciones honoríficas.

Por solicitud de Federico, me tocó exponer unas palabras de presentación de su libro, y lo hice con mucho gusto, por lo antes expresado y porque, siendo profesor en ese Diplomado, abrigo particular orgullo al ver surgir a estas jóvenes plumas, tras fortalecer y enfocar su talento a lo largo de más de dos meses de clases intensivas que se les imparten bajo la coordinación del escritor Enrique Jaramillo Levi, ducho en estos menesteres.

En otras oportunidades he aclarado que la labor de un presentador, la que me correspondió en este caso, es muy diferente al análisis de un texto, y diferente también al comentario como tal. Un presentador expone ante la audiencia, por lo general muy variada y compuesta principalmente de amigos y familiares, una impresión inicial acerca de la lectura, la que debe llevar implícita una invitación a compartir esa lectura. En este punto no caben resúmenes de los argumentos ni de las tramas, y las menciones al contenido deben ser solo las que sean necesarias para que el público se lleve una idea del contenido, dichas siempre de una manera que motive a su lectura.

Otras instancias son los congresos y seminarios, donde sí se espera un análisis a fondo del libro, o al menos un comentario. Sobre lo que dije acerca de Freddy y de su libro “Te tengo un buen cuento” escribiré algo el próximo domingo; total, estamos en pleno apogeo del Carnaval y quizás usted tenga muchas cosas que hacer, aunque si llegó hasta estas últimas líneas es porque, al igual que yo, está disfrutando de su propia isla de paz en medio de tanto jolgorio. Bendiciones.

Que la palabra te acompañe.


Categoría
fecha edicion
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787430
autor
Ariel Barría Alvarado (Profesor de lengua y litera
Fecha y hora de publicación

Edición Impresa

Jueves 28 de mayo de 2026
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