Los 21 goles logrados en 45 partidos en su única temporada con el Lyon fueron suficientes para que el hispano-dominicano Mariano Díaz, de 25 años, hiciera las maletas para regresar al Real Madrid, su club de formación.
El fútbol físico de la primera división francesa, que encajó con su sólida montura, y la confianza que le dio el entrenador del Lyon, Bruno Genésio, fueron los principales ingredientes que hicieron de su temporada de debut un éxito esperado por pocos.
Sin embargo, los roces con el internacional holandés Memphis Depay, con quien se disputó el lanzamiento de un penalti, y las llamadas de atención de Genésio a su individualismo empañaron su estancia en la ciudad del Ródano.
Desde la posición de ariete y bien surtido por Nabil Fekir, campeón del mundo con Francia, y el propio Depay, Mariano barrió las dudas.
"Había jugado poco en el equipo principal del Real Madrid. Lo que vimos de él era que tenía instinto ante la meta. Quedaba saber si sería capaz de mostrar sus cualidades en otro sitio que no fuese el filial", reconoció su ya extécnico Genésio.
De sus 21 tantos, 18 fueron en el campeonato local, el octavo mejor realizador.
