El futuro de la Liga Panameña de Fútbol, definitivamente, está en manos de los propios directivos, que deben mirar más allá de sus narices, de lo contrario, seguiremos sumidos en el mismo torneo carente de perspectiva.
En estos momentos, los dirigentes de los equipos deben dejar de lado el orgullo y pensar en el desarrollo del balompié, en el que pareciera que por muchos años ellos mismos se pusieran zancadillas.
La frase utilizada recientemente por el colega Rony Vargas en su programa El Marcador, "regionalismo o muerte", sé que es muy dura, pero la comparto.
Tengo muchos años de estar siguiendo el desempeño del fútbol nacional y de verdad duele ver que en muchos aspectos hemos caminado para atrás como el cangrejo y eso no es lo que queremos.
Hay que llevar a como dé lugar a los aficionados a los estadios porque ese es el secreto del éxito de cualquier espectáculo.
A los juegos de la primera fecha fueron más de 4,000 aficionados, que no es lo ideal, pero lo considero aceptable.
Para lograr esto necesitamos el salvavidas del regionalismo, así como se da en el béisbol, en el que los coliseos se llenan y lo demás es viene solo.
Recuerdo mis pininos en el periodismo deportivo transmitiendo con el maestro Eduardo Moreno y el muy extrañado Ricardo Pitti (q.e.p.d.), y nos tocó trabajar el asenso del Projusa de Veraguas y el estadio Omar Torrijos se llenaba a reventar.
Ni hablar de Chiriquí. Cuando va bien, los aficionados lo respaldan y eso es a lo que debemos aspirar. Insisto en que hay muchos equipos en la ciudad capital y algunos no levantan cabeza.
Lo más salomónico es se que busque una fusión y se trasladen a Azuero y Bocas del Toro para empezar a cultivar ese regionalismo que pavimentará el camino hacia un mejor fútbol.
Los dirigentes de la Fepafut y la LPF deben, durante un par de años, apoyar a los equipos del interior del país y les aseguro que eso será un puntillazo importante.
Lo que sería un pecado mortal es continuar con la centralización del fútbol en la capital y esperar un cambio de actitud de la noche a la mañana de los aficionados y que acudan al estadio.
Todo es un proceso y también tenemos que reconocer que la LPF tiene el interés de cambiar y se han dado pasos importantes hacia ese norte.
