El incremento en el acceso a la información mediante la Internet ha aumentado la lectura en Panamá. Sin embargo, las distracciones provocadas por la acelerada vida comercial del país, la poca variedad en la oferta de libros y la pobreza de muchos, hacen que este progreso sea lento.
La coordinadora de la Red de Bibliotecas Públicas, Olga de Cuevas, expresó la importancia de la lectura, ya que “la participación ciudadana será efectiva en la resolución de los problemas personales y de la colectividad”.
Para cumplir con esta misión, grupos que van desde el Gobierno hasta la empresa privada impulsan programas de promoción y animación a la lectura pública, especialmente enfocados en niños y jóvenes.
Sin embargo, aparte de los datos dados por bibliotecas, las ventas en librerías y ferias de libros, no existe un diagnóstico a nivel nacional sobre el comportamiento lector en el país.
“Hemos fortalecido las áreas de literatura infantil y juvenil, los programas de promoción de escritores panameños y poniendo a disposición de los usuarios temas como desarrollo personal, agricultura, floristería, panadería, plantas medicinales, entre otros”, expresó de Cuevas.
Sin embargo, la compra de libros por las bibliotecas públicas registra una poca variedad en la oferta, a causa de la pobre diversidad en la demanda. Los materiales de lectura que más se piden son de temas escolares y universitarios.
La demanda de material de lectura en el país se inclina también a libros de autoayuda y literatura juvenil. De esta última, lideran series que se han adaptado al cine, como Harry Potter y Crepúsculo.
“Es normal que, siendo una nación tan joven… empecemos a leer las cosas pequeñas en trascendencia literaria y que crezcamos para luego leer libros más pesados”, comentó la escritora Lili Mendoza sobre el repertorio de lectura actual del panameño.
Según la autora del libro de cuentos Corazón de Charol A-Go-Gó, la preocupación de muchos padres de clase media por regalar juguetes y tecnología a sus hijos ha dejado de lado el placer por los libros.
“Los padres se quejan de los valores…. pero no ves a ninguno en Navidad parando y diciendo ‘voy a comprarles libros a mis hijos’”, expresó.
Otro de los problemas que afrenta este tema es el poco acceso de los estratos socioeconómicos bajos. “Si un padre tiene 5 dólares y tiene que decidir entre comprarse un librito o el desayuno de sus hijos, ¿qué hará?,” ejemplificó Carlos Fong, de la Oficina del Plan Nacional de Lectura.
Entre los eventos más recientes dedicados a la promoción del libro están “Darién: Tierra de encuentro cultural”, una jornada de promoción de lectura y animación sociocultural en dicha provincia, organizado por el Programa Alcance Positivo de USAID, llevados a cabo el 6 y 7 de febrero.
El evento contó con la participación de la Oficina del Plan Nacional de Lectura y la Biblioteca Nacional.