El Gobierno argentino dispuso este lunes extender hasta el 22 de mayo el plazo para negociar con los acreedores privados la reestructuración de su deuda pública emitida bajo ley extranjera por 66,239 millones de dólares, con el fin de mejorar el bajo nivel de adhesión que tuvo hasta el vencimiento del viernes pasado.
El 8 de mayo venció el plazo inicial para aceptar la oferta argentina de canje de deuda, pero la respuesta no habría sido la esperada por el Gobierno del peronista Alberto Fernández, quien el fin de semana se manifestó dispuesto a escuchar "contraofertas" y seguir negociando porque "nadie quiere caer en 'default'" (cese de pagos).
Frente a este escenario, el Ministerio de Economía publicó una resolución en el Boletín Oficial en la que extiende hasta el 22 de mayo la fecha de vencimiento del canje de la deuda "a los efectos de incrementar la participación y continuar con la agenda de comunicación activa con los tenedores de los títulos elegibles".
"Esta extensión se considera necesaria, en el marco de las negociaciones de buena fe que ha llevado adelante la República Argentina con sus acreedores para restablecer la sostenibilidad de la deuda pública bajo legislación extranjera", sostiene la resolución oficial.
La extensión del plazo hasta el 22 de mayo fue registrada ayer ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés).
La oferta lanzada hace tres semanas por Argentina apunta a canjear 21 títulos nominados en dólares estadounidenses, euros y francos suizos y propone a los acreedores un período de gracia de tres años, es decir, empezar a pagar en 2023, con un tasa inicial del 0.5%, que se incrementaría paulatinamente hasta un interés promedio del 2.33% y una tasa máxima del 4.875 %.
La propuesta implica reducir el capital en 3,600 millones de dólares, lo que equivale a una quita del 5.4% sobre el stock adeudado, y los intereses en 37,900 millones de dólares, lo que supone una reducción de intereses del 62%.
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Fernández defendió este fin de semana la oferta que realizó la Argentina a sus acreedores al señalar que "objetivamente, los acreedores no pierden, solamente ganan menos en un mundo que se ha dado vuelta".
En un primer momento, tres grandes grupos de acreedores, liderados por poderosos fondos de inversión como Blackrock, Amundi, Ashmore, Fidelity o T Rowe Price, rechazaron de plano la propuesta de Argentina por considerarla "agresiva".
Del otro lado, el Gobierno de Fernández dijo estar "decepcionado" con ese rechazo y aseguró que el país, hundido en recesión desde hace dos años, no está en condiciones de pagar más a los tenedores de bonos.
Sin embargo, en los últimos días el Ejecutivo se mostró dispuesto a escuchar a los acreedores si éstos acercaban una alternativa razonable para el país: "Continuamos dialogando de buena fe con los acreedores con el objetivo de alcanzar un acuerdo sostenible", admitió el presidente el sábado.
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