La presidenta argentina, Cristina Fernández, ha adoptado medidas económicas para blindarse ante el recrudecimiento en Europa de la crisis, fantasma que hace diez años asolaba a ese país.
Desde que hace un mes Fernández logró su reelección, su Gobierno ajustó las clavijas de la economía, que completará este año nueve años consecutivos en expansión.
Para refrenar una fuga de capitales en ascenso y presiones sobre el tipo de cambio, Fernández restringió las compras de dólares a través de una norma por la que las operaciones son ahora validadas por el Fisco de acuerdo con los ingresos de cada inversor.
Además, anunció recortes en los millonarios subsidios que paga el Estado, a los servicios públicos.
"Cómo viene esta etapa? Yo la definiría como la etapa de la sintonía fina", dijo Fernández, al hablar ante los industriales más poderosos del país, a quienes brindó un discurso amigable, en las antípodas del tono más agresivo que su esposo y antecesor, el fallecido Néstor Kirchner, solía tener frente a las corporaciones económicas.