Centenares de artesanas indígenas del norteño estado mexicano de Sonora han mejorado sus condiciones de vida en los últimos años gracias a una ONG que les ha dado formación en este campo y herramientas para empoderarse y recuperar su identidad, otrora menospreciada.
Armida Cabrera tiene 53 años y llevaba décadas dedicándose al campo y al hogar hasta que entró en contacto con la Institución de Asistencia Privada (IAP) Lutisuc, con la que aprendió a confeccionar atrapasueños, muñecas y collares propios de su pueblo, los kikapú, ubicados en el norte de México y en regiones del sur de EE.UU.
"Mi calidad de vida ha mejorado mucho. Mis ingresos no son muchos, pero gracias a Dios ahí van, ya puedo comprar medicinas, o intercambiarlas por comida", dijo a Efe Cabrera, madre de siete hijos.
