La crisis por el COVID-19 ha hecho que Bolivia recurra a créditos y a la cooperación internacional con organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la agencia estadounidense Usaid, con los que tuvo varios años de tensiones y relaciones distantes.
Los bonos para ancianos, mujeres gestantes y laboralmente pasiva y la provisión de alimentos básicos provendrán de créditos del Banco Mundial (BM) o del FMI.
El Gobierno interino del país ha dicho que no tienen condicionamiento, pero se han encendido las alertas en sectores críticos al Ejecutivo de la presidenta transitoria, Jeanine Áñez.
Las distancias entre Bolivia y el FMI fueron insalvables desde que Evo Morales asumió la Presidencia en 2006.
VEA TAMBIÉN:Mina Cobre Panamá: otro motor económico apagado
Tras saberse la pasada semana que Bolivia accedió a un crédito de unos 320 millones de dólares, fue el exmandatario el que cuestionó la medida, asegurando en Twitter que "cualquier crédito que otorga el FMI tiene como condición sometimiento a las políticas neoliberales".
¡Mira lo que tiene nuestro canal de YouTube!---