La industria de la construcción continúa sin recuperar su dinamismo, aunque está saludable por el impulso que le da las obras residenciales, logrando que la inversión total en construcciones y adiciones sobrepasara los 137 millones de dólares, al cierre del año pasado.
Al comparar lo invertido por el sector en diciembre del año pasado, con respecto al mismo periodo de 2014, se refleja un incremento de 50.3%, cifra positiva sobre todo al tomar en cuenta que en 2014 el total de la inversión ( 91 millones 532 mil 363 dólares) fue 34.4% más bajo que en 2013, cuando el monto ascendió a 139 millones 625 mil 103 dólares.
Sin embargo, las estadísticas de la Contraloría General de la República, que recopilan los datos de los principales distritos el país, demuestran que la inversión del año pasado fue 2 millones 51 mil 460 dólares por debajo de la alcanzada en el año 2013, un año en que el crecimiento fue de 77%.
La construcción además de disminuir su dinamismo ha evolucionado de tal forma que es el desarrollo de viviendas el que ha mantenido el crecimiento, convirtiédose este tipo de obras en la protagonista del sector.
En diciembre del año pasado la inversión en obras residenciales sumó 87 millones 500 mil 296 dólares, superando el monto de las no residenciales que fue de 50 millones 73 mil 347 dólares, mientras que en 2013 el panorama era totalmente diferente; 91 millones 501 mil 89 dólares se invirtieron en obras no residenciales, suma que superó por 43 millones 377 mil 75 dólares al monto registrado en construcción de viviendas.
No obstante, hoy la pujante industria inmobiliaria enfrenta obstáculos que según los empresarios si no se resuelven podrían afectar su desarrollo.
El presidente de la Cámara Panameña de la Cosntrucción, Iván de Ycaza, manifestó la preocupación del gremio por el incremento del costo de los materiales e insumos para la construcción, hizo referencia al alza del valor de la tierra disponible para nuevos proyectos, el salario de los trabajadores, a que se hacen más rígidas y costosas las normativas que regulan el sector y se incrementan las tarifas, tasas y derechos que cobran las distintas instituciones públicas por servicios que prestan a esta industria.
Además, los inversionistas han señala la necesidad de que la inversión estatal aumente también para que el sector retome su ritmo de crecimiento.