Diversificar nuestra oferta exportable, recomienda Centro de Competitividad

En 2025, el cobre apareció nuevamente en la lista de las exportaciones locales, con $339.9 millones, mientras que la de bienes no mineros alcanzaron $980.1 millones.

Lo que se reflejó del cobre respondió  a una exportación de inventarios previamente almacenados y autorizados por el Gobierno, no a una reactivación productiva. 

Sobre este punto, el Centro Nacional de Competitividad (CNC) hace hincapié en la necesidad de diversificar y aumentar el valor agregado para reducir volatilidad y fortalecer la sostenibilidad de las exportaciones como motor para el desarrollo.

 

Sostiene su punto de vista en que si bien las exportaciones de productos que no sean cobre han aumentado y mostrado resiliencia, “el desafío estratégico es transformar su base exportadora de bienes hacia mayor diversificación y valor agregado”. 

En la pasada década, por ejemplo, el producto líder de la exportación fue el banano, que llegó hasta representar 31.5% de la oferta en 2010. 

De allí en adelante, el resto era muy variable y de menor impacto, como el camarón que representaba 8% y el azúcar que en 2015, llegó a estar por 9%. 

 

Con la mina de cobre, la diferencia fue extrema. En 2020 fue el 62% de las exportaciones, mientras que el banano estuvo en 8.8%. 

Y, nuevamente, el año pasado, esta realidad surge cuando la exportación del cobre que se encontraba depositado alcanzó 26% de las exportaciones panameñas, quedando el camarón en segundo lugar, con 9.9%, luego de la paralización de la exportación de banano, que quedó cuarto lugar, con 5.6%.

Para el CNC, estos datos indican que  no es solo recuperar los niveles de exportación, sino diversificar  oferta y escalar valor agregado para reducir vulnerabilidad y fortalecer encadenamientos productivos.

 

Agrega que  organismos internacionales coinciden en que, para añadir valor agregado y aumentar las exportaciones, Panamá debe avanzar hacia una mayor diversificación y sofisticación productiva, integrándose en cadenas de valor con mayor procesamiento, servicios asociados y contenido tecnológico.

Para lograr este objetivo, hay que  fortalecer el capital humano, la infraestructura logística y digital, y atraer inversión extranjera directa orientada a actividades productivas con encadenamientos locales.

Aprovechar el nearshoring y la reconfiguración geopolítica exige capital humano, infraestructura competitiva y encadenamientos productivos sólidos. Solo así las exportaciones podrán consolidarse como un motor más resiliente, sostenible y generador de desarrollo”, plantea el CNC Panamá


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Martes 9 de junio de 2026