La alargada sombra del nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, dejó su huella en la asamblea de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) que culminó este fin de semana, y en la que el organismo accedió a rebajar críticas al proteccionismo.
Durante la semana de conferencias, informes y encuentros, y en la que el Fondo revisó al alza las previsiones de crecimiento globales a 3.5 % anual para 2017, la mayor tasa en cinco años, la nueva agenda política de Trump copó buena parte de las discusiones.
Y la palabra "proteccionismo" estuvo en el centro de todas ellas, en referencia directa al nacionalismo económico del nuevo presidente estadounidenses que ha insistido como lema de su gobierno: "Compre y contrate estadounidense".
A comienzos de semana, el secretario de Comercio de EE.UU., Wilbur Ross, calificó las advertencias sobre los riesgos del proteccionismo estadounidense como "estupideces" e insistió en que el deber del Gobierno es defender a sus empresas y trabajadores.
El ambiente en el seno del FMI y el BM revelaba la inquietud ante las propuestas de Trump.
