La fuga de capitales de Argentina se aceleró hasta su máximo nivel en por lo menos cuatro años este último trimestre en tanto los inversores preocupados por la inflación y un peso más débil retiraron efectivo de la segunda economía más grande de Sudamérica.
La fuga de capitales totalizó $8.400 millones en el trimestre anterior, dijo el banco central ayer en un informe que originalmente estaba programado para el 10 de noviembre.
Las salidas se duplicaron hasta $18.000 millones en los primeros nueve meses del año con respecto al mismo período de 2010.
La inflación anual que los economistas estiman en 24% (la más alta entre las grandes economías globales después de Venezuela) y la incertidumbre respecto de las políticas económicas de Fernández, impulsaron un aumento de la fuga de capitales que contribuyó a reducir las reservas del banco central hasta $48,600 millones el último trimestre desde un récord de $52,600 millones en enero. Desde entonces, las reservas cayeron hasta $46,100 millones.
“Estos problemas se relacionan con la aceleración de la inflación y el tipo de cambio en un contexto internacional que es más complicado”, dijo el ex secretario de Finanzas, Daniel Marx, en una entrevista telefónica desde Buenos Aires. “Hay desequilibrios para corregir en adelante”, agregó, mencionando la aceleración del crecimiento del gasto público.
La salida total superó los $8,370 millones retirados de la economía en el segundo trimestre de 2008, al comienzo de la última crisis financiera global. Algunas compras de moneda extranjera en el trimestre se utilizaron para contribuir a aumentar los depósitos en dólares en los bancos y para pagar viajes de individuos al exterior, dijo el informe de ayer. Los depósitos en dólares crecieron $1,300 millones en el período de tres meses.
El rendimiento de los bonos del Estado argentino en dólares trepó 274 puntos básicos, o 2.74 puntos porcentuales, hasta 12 % en el tercer trimestre, según JPMorgan Chase Co. Los rendimientos de la deuda brasileña en dólares cayeron 9 puntos básicos en el mismo período hasta 4.92 %.
El peso cayó 7.1 % contra el dólar este año, en comparación con una caída de 9.4 % en el peso mexicano.
En tanto los bancos se esforzaban por atraer ahorristas, la tasa de depósitos conocida como badlar, subió hasta un máximo en tres años de 22,9% .
El ministro de Economía, Amado Boudou, y la presidenta del banco central, Mercedes Marcó del Pont, se reunieron con banqueros la semana pasada para solicitarles que bajaran las tasas, y desde entonces cayó hasta 18.9 % el 30 de noviembre.
“El gobierno debe recuperar la confianza y lo primero que debería hacer es eliminarlas nuevas normas de cambio”, dijo Ricardo López Murphy, quien fue ministro de Economía por dos semanas en 2011, durante la presidencia de de la Rúa.