El Gobierno del Reino Unido culpó a la crisis en la zona euro de la ralentización de su economía, cuya previsión de crecimiento rebajó a un 0.7% en 2012, mucho menos que lo pronosticado inicialmente.
En la llamada Declaración de otoño ante la Cámara de los Comunes, el ministro de Economía, George Osborne, dio a conocer las previsiones económicas elaboradas por la Oficina de responsabilidad presupuestaria -creada por el Gobierno para supervisar las finanzas públicas-, que también rebajó, hasta un 0.9 %.