Se llaman Spitbank Fort, No Man's Fort y Horse Sand Fort, están localizadas en el canal de la Mancha, aguas afuera, en la costa de Portsmouth y cimentadas en el fondo marino del estrecho de Solent (El Solent) que separa las islas de Wight y de Gran Bretaña y, probablemente, son las islas privadas más exclusivas, íntimas e inusuales del Reino Unido.
Las experiencias que se pueden vivir en estas tres históricas fortalezas navales circulares, situadas a más de un kilómetro mar adentro, construidas a finales del siglo XIX y destinadas originalmente a proteger a Gran Bretaña de una invasión marítima desde Francia, son únicas, pero diferentes entre sí.

De estas tres fortificaciones, que fueron una proeza de ingeniería en la época cuando fueron construidas, dos de ellas han sido reacondicionadas para transformarlas en un hotel de lujo, un lugar inusual para celebrar bodas y eventos, y la tercera se ha convertido en un museo para efectuar un recorrido histórico.
Spitbank Fort, abierto en junio de 2012 y el más pequeño de los recintos fortificados del Solent, ofrece a los huéspedes "ocho habitaciones en suite, lujosamente equipadas con los más altos estándares y características, incluyendo una piscina de agua caliente al aire libre, sauna, bodega y salas de juegos", informa a Efe Tracey Clinton, en representación de Solent Forts (SF).

Un servicio de embarcaciones-transfer, que parte desde y hacia el puerto comercial de Portsmouth, se encarga de llevar y devolver a tierra firme a los huéspedes e invitados que visitan el lugar.
Lujo sobre el mar
Spitbank Fort
La fortaleza marina fue terminada en 1878 y construida como una línea de defensa adicional contra los barcos enemigos complementaria de los dos fuertes principales, No Man’s Fort y Horse Sand Fort.
Dentro de una joya de la arquitectura naval
La última incorporación
Horse Sand Fort tiene el mismo tamaño espectacular que No Man's y comparte su singular pasado, pero que ha sido sometida a menos remodelaciones.
Mark Watts, gerente general de Solent Forts, informa que para mostrar la historia de estos fuertes navales decidieron conservar la belleza de este monumento histórico, transformándolo en un museo vivo, donde los visitantes pueden recorrer 100 cámaras y cuartos para vivir y admirar los carros para el transporte de armas originales y sus paredes blindadas.
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