Los trabajadores de la banca pública y privada comenzaron ayer una huelga indefinida en la mayoría de los estados brasileños para pedir mejoras salariales y una mayor participación en los beneficios de las entidades.
Los empleados bancarios piden un aumento salarial del 14.78% anual, más del doble del ofrecido por la patronal, que propone un alza del 6.5%.
Los sindicatos alegan que la propuesta realizada por la patronal Federación Nacional de Bancos (Fenaban) no contempla la inflación en los últimos doce meses, que fue del 9.75%.
La Fenaban sostiene que las diferentes reivindicaciones hechas por los empleados, sumadas, superan la inflación del último año, por lo que, aseguran, no tiene condiciones de ofrecer un reajuste salarial superior al aumento del índice de precios.
Por su parte, la Confederación Nacional de los Trabajadores del Ramo Financiero (Contraf), que representa a la mayoría de los empleados de los bancos en el país, criticó la propuesta de la patronal y subrayó que el "sector bancario no está en crisis".
Según datos de la Contraf, los cinco mayores bancos del país (Itaú, Bradesco, Banco do Brasil, Santander y Caixa Económica Federal) tuvieron un beneficio de 29 mil 700 millones de reales (unos $9,110 millones) en el primer semestre de 2016.
A pesar de las ganancias, la confederación denunció que en el mismo periodo fueron eliminados 7,897 puestos de trabajo.
Claves
Empleados: 512 mil son los trabajadores del sector bancario que han protagonizado largas huelgas en los últimos años, cada vez que tienen que negociar un nuevo acuerdo con las entidades bancarias.
Repercusiones: La última huelga nacional se realizó en noviembre del año pasado, duró 21 días y los empleados consiguieron un reajuste del 10%, con un aumento real del 0.11%.
Denuncias: Los dirigentes de los trabajadores denuncian la eliminación de plazas de trabajo y el poco interés de los empresarios por mejorar la situación de sus empleados
