El sólido crecimiento económico que ha registrado la economía panameña en los últimos 10 años, con una tasa promedio anual que supera el 8%, ha permitido un avance significativo en el desarrollo nacional, en beneficio de la población y de las distintas actividades económicas que se llevan a cabo a nivel nacional.
Uno de los puntos más destacables en cuanto a las mejoras registradas es la disminución en la tasa de desempleo, la cual se encontraba hace 10 años en doble dígito y disminuyó significativamente gracias a la generación de cerca de medio millón de plazas de trabajo en el periodo mencionado, llegando a niveles mínimos de 4.1% los años 2012 y 2013, lo que se pudiese interpretar como una condición de pleno empleo.
Adicionalmente, los niveles de pobreza y pobreza extrema también se redujeron de una manera importante, pasando de 36.8% de la población a un 23% en el caso de la primera, y de 16.6% a 10.3% la segunda, según cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Los avances registrados en la última década también se han reflejado en la construcción de un importante número de obras de infraestructura (carreteras, hospitales, escuelas, línea del metro, ampliación del Canal, proyecto de saneamiento de la bahía de Panamá, entre otras), todas gracias a los mayores ingresos que ha percibido el Estado como parte de la recaudación fiscal y al apego de las finanzas públicas a lo establecido en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, sin duda la herramienta de política más influyente en el manejo de los recursos del Estado de los últimos años.
No obstante, la mejora en el ritmo de la actividad económica también ha dejado a su paso un importante incremento en los niveles de precios de la economía, reportándose una inflación acumulada que supera el 50% en los últimos 10 años, medida por la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que implica que el poder adquisitivo del dólar ha disminuido en términos generales, aunque los salarios también han aumentado considerablemente, pero sin dejar de considerar que muchas personas no devengan un salario que les permita compensar los incrementos de precios de los bienes y servicios que se consumen.
Dicho lo anterior, el escenario actual y las perspectivas para los próximos años plantean una situación en la que el ritmo de crecimiento económico será menor al que experimentó Panamá en los últimos años, con sus efectos colaterales e implicaciones macroeconómicas y sociales que deberán ser enfrentadas con mucha cautela e inteligencia, de manera que los efectos negativos sean mitigados de la mejor forma posible, en tanto que el desarrollo del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población en general siguen por la senda correcta.
Los principales aspectos que acompañan el menor ritmo de crecimiento económico se identifican, según este criterio, en tres temas fundamentales, a saber: rigideces de precios, menor dinámica laboral y menor ritmo de crecimiento de la recaudación fiscal.
Estos tres temas deben ser el foco de los encargados de diseñar e implementar las políticas económicas y sociales en el país, de manera que los objetivos de desarrollo sean alcanzables y sostenibles en el tiempo, interpretados como la mejora de las condiciones de vida de la población (educación, salud, alimentación, transporte, seguridad).
Al mismo tiempo que el crecimiento económico sigue su paso de la mano del mejoramiento de la productividad y competitividad de las empresas y del país, logrando que las distintas actividades económicas de producción de bienes y servicios de la economía se fortalezcan y se mantengan en el tiempo.
