Tras años de estímulo, la Reserva Federal (FED) de EE.UU., objeto de fuertes críticas por parte del presidente electo Donald Trump, se enfrenta ahora al reto de controlar la política monetaria y la apreciación del dólar producida desde las elecciones, que se espera siga con el nuevo Gobierno.
El plan económico del presidente electo incluye un agresivo estímulo fiscal, a través de un aumento del gasto público en infraestructura y en reducción de impuestos, algo que obligaría a acelerar el ritmo de ajuste monetario en EE.UU. para evitar un sobrecalentamiento de la economía.
Los analistas consideran que esta lógica profundizará la actual apreciación del dólar, que prosigue su marcha alcista y ha subido un 3.3% en la última semana respecto a una cesta de principales divisas globales, tras la sorprendente victoria electoral de Trump sobre la demócrata Hillary Clinton.
De hecho, el dólar se cotizaba el pasado viernes frente al euro por debajo de los $1.06, en niveles no vistos desde hace un año.
