La visita de inspección de los acreedores internacionales de Grecia se tropezó con diversas protestas de los trabajadores del sector privado, funcionarios y jubilados, afectados por una nueva ola de recortes y la posibilidad de ser despedidos en los próximos meses.
Así, la llamada troika, compuesta por expertos de la Comisión Europea (CE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) tuvieron que alterar el sitio y la hora de su reunión con el ministro de Transporte, Yanis Ragusis, después que un grupo de funcionarios les cerrara el paso, informó la televisión estatal NET.
La troika reanudó el jueves pasado los contactos que había interrumpido el 2 de septiembre al considerar que Grecia no cumplía el programa de austeridad para reducir el enorme déficit fiscal, que incluye drásticos recortes de gastos, aumentos de impuestos y un programa de privatizaciones.
El ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, también se entrevistó ayer con la troika.