La multinacional anglo-holandesa Unilever retornó al mercado cubano, tras cuatro años de ausencia, con una fábrica cuyas obras comenzaron esta semana y que a partir de 2018 producirá productos de cuidado personal e higiene del hogar en alianza con la firma estatal Intersuchel.
El presidente de Unilever, Paul Polman, y el ministro cubano de Industria, Salvador Pardo, pusieron la primera piedra de las instalaciones, en las que se invertirán unos $35 millones y generarán 300 empleos directos.
La planta ocupará una superficie de 40 mil metros cuadrados en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), una amplia área industrial y portuaria a 45 kilómetros de La Habana en la que el Gobierno cubano quiere promover la instalación de empresas extranjeras con condiciones fiscales ventajosas.
Jabones, champú y otros artículos de cuidado capilar, pasta dental, desodorante y detergente para lavar ropa serán los principales productos que saldrán de la nueva fábrica.
El proyecto incluye un sistema de generación de vapor que reducirá las emisiones de dióxido de carbono y una planta de tratamiento de aguas residuales que reciclará agua para riego.
