Los nuevos modelos de trabajo que implica poder desarrollar determinadas asignaciones desde la casa son la nueva tendencia a nivel mundial, aunque todavía no esté regulado al 100% y opere bajo mutuo acuerdo entre empleador y trabajador en la mayoría de los casos.
Sin embargo, los sindicatos de trabajadores en Panamá advierten de que se debe tener precaución a la hora de lograr un acuerdo sobre este modelo de trabajo a distancia, ya que podría implicar costos adicionales al trabajador y menor retribución económica.
Eduardo Gil, de Convergencia Sindical, destacó que el beneficio de este modelo de trabajo depende de las condiciones negociadas, porque puede terminar beneficiando a una parte y perjudicando a la otra.
"El tema de gastos administrativos del trabajo en casa es un punto a evaluar, ya que, por ejemplo, implica inversión en aire acondicionado, electricidad, agua potable, es decir, que lo que generalmente el trabajador consume en una empresa, al trabajar desde casa, lo tiene que asumir", indicó.
Aunque también señala de que existen puntos positivos como por ejemplo que el trabajador no tiene que movilizarse todos los días a la oficina, lo que representa un ahorro en tema de transporte.
El experto en temas laborales, René Quevedo, destacó al respecto que la tendencia mundial es hacia la tercerización de servicios y el emprendimiento, no así hacia el empleo asalariado.
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"Este modelo beneficia tanto al trabajador como a quien contrata e incentiva la calidad del trabajo y el cumplimiento de los compromisos de manera oportuna como debe ser", afirmó.
Quevedo sostiene que si no se cumple con las expectativas, no se paga.
"Se paga por resultados, no por actividad o tiempo dedicado", enfatizó.
Por su parte, el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Severo Sousa, coincide con Quevedo en que hay que pagar por productividad.
"En Panamá aún no avanza mucho este modelo y se ve más esta práctica en multinacionales que en compañías locales", dijo.
Sin embargo, indicó que es una práctica de vieja data que viene siendo impulsada nuevamente por la cultura millennials y que beneficia tanto a la empresa como al empleado en la medida que se haga por objetivos y metas por cumplir, ya que al final, se puede medir y aumentar la productividad; pero no aplica necesariamente para todos los tipos de labores.
Al respecto, Gil señala que "la tendencia es más bien hacia la precarización de las relaciones laborales mediante situaciones atípicas que encubren las relaciones laborales mediante conceptos como emprendimiento, cuando en realidad esta no es una opción del trabajador, sino más bien, una política laboral diseñada y aplicada por las empresas para desconocer derechos laborales".
Sostiene que la tercerización de los servicios es una forma de evadir las responsabilidades laborales mediante la transferencia a un tercero de dicha labor evitando la estabilidad, la organización y la capacidad de reclamación de parte de los trabajadores.
Agrega que los sindicatos ante este escenario tienen el reto de lograr transformar sus estructuras y estrategias para evitar la sobre explotación de los trabajadores.
Mientras, Aida Michelle Maduro, presidenta de la Asociación de Zonas Francas, indica que el mayor obstáculo en verdad es el Código de Trabajo que castiga estas prácticas.
"La prueba está en que muchas transnacionales adoptan la práctica en mutuo acuerdo bajo metas de producción", sostuvo.
Sin embargo, destaca que siempre deben estar alineados los intereses tanto de los empleadores como de los trabajadores.
Datos
4 de cada 5 empleos han surgido de emprendimientos del 2014 al 2018.
6% es la tasa de desempleo en Panamá hasta agosto del 2018, según Contraloría.