Unas 9782 personas decidieron ingresar durante los primeros siete meses del 2011 al mundo empresarial como propietarios de micros, pequeñas o medianas empresas.
Esto aumenta el número de trabajadores informales en el país que no recibe los beneficios de un trabajo con contrato formal y que le rehúye al pago de impuestos .

Del total de emprendedores registrados, 3346 están formalmente constituidos, y 6436 se establecían bajo la vía informal, según la Dirección de Análisis Económico y Social del Ministerio de Economía y Finanzas.
Mientras, un informe del Centro Nacional de Competitividad destaca que solo el 9% de las Mipymes encuestadas cumplen con la formalidad de contar con un Aviso de Operación, el Registro Único de Contribuyente (RUC), pagos a la Caja de Seguro Social y del registro municipal.
Del 91 restante, 45% cumple con alguno de los cuatro requisitos, mientras que el otro 46% no cumple con ningún requisito.
Ante este panorama, Ramón Arroyabe, presidente de la Unión de Pequeñas y Medianas Empresas, señaló que muchos empresarios no deciden formalizarse al no ver un clima favorable para hacerlo porque “el Estado no está convenciendo a la gente”.
Expresó que aunque la formalidad tiene una serie de ventajas, para quienes comienzan representa un riesgo que muchos no se atreven a tomar, puesto que desconocen cuánto van a tener que invertir para estar al día con esos trámites.
Indicó que la incertidumbre es sobre los impuestos, porque no saben cuándo les puedan aumentar en el transcurso del tiempo.
Desde el polo gubernamental, Giselle Burillo, ministra de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (AMPYME), aseguró que todas las actividades de la entidad parten del principio de que las personas deben ir hacia la formalidad.
Sin embargo, puntualizó que esta no es una acción inmediata, porque el emprendedor siente temor cuando empieza en el mundo empresarial, a asumir ciertas responsabilidades.
Reconoció que si bien es cierto la formalidad es un beneficio, al permitir que las personas accedan a diferentes programas de gobierno y de empresas privadas, también es una responsabilidad, por el pago de los impuestos municipales y de la planilla de seguro social.
Manifestó que la persona que se decide por emprendurismo, “es como un bebé, porque debe pasar por una serie de procesos, y aunque en un inicio existe resquemor, luego va adquiriendo experiencia y tomando las responsabilidades, propias de la actividad”.
Precisó que la formalidad le conviene a toda persona que inicia un negocio, porque tiene acceso al crédito y a los programas que ejecuta el Gobierno a través de AMPYME, como el de Capacitación Empresarial, Oportunidades de Negocios, Capital Semilla o el Fondo de Microcrédito, sin contar los de la empresa privada.
“Tenemos que seguir apostando a que la gente tenga en su mente lo que es la cultura empresarial, a que quiera hacer su negocio, y darle el apoyo para que se formalice, y pueda realmente participar activamente en la vida económica y el desarrollo del país”, concluyó.