En todas las economías del mundo el recurso humano o fuerza laboral es unos de los principales factores de producción (trabajo, capital y tecnología) y a su vez, es uno de los elementos más importantes para el desarrollo y crecimiento económico de un país.
Existe una brecha entre la oferta y la demanda del mercado laboral actual, ya que las ocupaciones que están demandando el mercado crece a mayor velocidad que la oferta, por lo tanto, la Alta Comisión de las Políticas Públicas de Empleo de Mitradel realizó un estudio para estimar dicha brecha para el periodo 2015-2020. Si hacemos el ejercicio que ya pasados dos años del estudio que estimó la demanda de empleo en los sectores (logística, construcción, turismo, industria y agricultura) las cifras pasan a 154 mil 859 plazas de trabajo, entre personal profesional, técnico y no calificado para el periodo 2017-2020.
La mayoría de estas plazas de trabajo serán cubiertas con el recurso humano que está siendo capacitado por el sistema educativo. Sin embargo, existe una brecha entre oferta y la demanda que indica que el país necesitará hacerle frente a la capacitación de 47 mil 788 trabajadores para el periodo 2017-2020, cuya formación rebasa la capacidad del sistema educativo actual. Además de cubrir la brecha es importante la calidad y la eficacia del sistema educativo para cubrir las plazas y los perfiles que demanda el mercado laboral actual y futuro.
Según el Índice de Competitividad Global (ICG) del Foro Económico Mundial (FEM) del 2016, la educación superior presenta retos que tiene que afrontar el sistema educativo, como es el indicador de la tasa de matrícula en la educación superior que para el 2013 ocupábamos la posición 56 y hemos retrocedido a la posición 72, un total de 16 posiciones en 3 años. Otro indicador que descendimos en 14 posiciones en el mismo periodo, es en la calidad del sistema educativo. El Resultado general del pilar 5 de Educación Superior y Capacitación hemos retrocedido 18 posiciones en 3 años, esta situación claramente refleja la necesidad de tomar medidas correctivas a tiempo para que toda la población panameña pueda incrementar su productividad, su calidad de vida y contribuir al crecimiento económico del país.
Ya se están implementando políticas públicas en materia de educación superior y técnica para mitigar los hechos mencionados en párrafos anteriores y fortalecer el sistema, como por ejemplo, el aumento del presupuesto en educación, fortalecimiento a los profesores a través de capacitación continua, la creación y mejoramiento de nuevos centros universitarios y técnicos (Inadeh e Instituto Técnico Superior Especializado-Itse). Dicho esfuerzo busca mejorar la calidad de la educación, reducir la deserción, incrementar la tasa de efectividad de graduados y mejorar la equidad de la población panameña. Además, se transforma el programa del sistema técnico convencional en el Itse a 70% práctico y 30% teórico.
La educación se está transformando al incorporar la educación virtual de calidad, creando la posibilidad a los panameños originarios de lugares más alejados (que se le dificulta asistir a un centro de formación) la posibilidad de capacitarse. Dichos modelos se utilizan en todas partes del mundo.
Además, se han establecido mesas de diálogos para mejorar la educación en Panamá, que están conformadas por autoridades gubernamentales, académicas, docentes, estudiantes, representantes de la sociedad civil y entidades internacionales. Algunas de estas mesas son: Compromiso Nacional por la Educación, Unidos por la Educación, Jóvenes Unidos por la Educación por mencionar algunos.
La educación es el recurso más valioso que tiene una sociedad para reducir la pobreza, mejorar la distribución de ingreso e incrementar la productividad de la población y los hogares, no es solo una responsabilidad del Gobierno, sino de todos (Gobierno, empresa y sociedad en general).
Para concluir, la calidad y la pertinencia de la educación es importante para el crecimiento y el desarrollo del país, y esto se traduce en la eliminación del desempleo estructural.
