"Discurso barato", fue el calificativo que encendió la polémica entre productores y la Comisión de Asuntos Agropecuarios de la Asamblea Nacional. Sin embargo, no se trata de una simple queja, son años de espera y promesas incumplidas sin ninguna justificación.
El sector agropecuario atraviesa su peor crisis en la historia, mientras el gobierno de Juan Carlos Varela no solo incumple sus promesas de ayuda incondicional, sino que implementa políticas que lo sumerge más en la pobreza.
Entre los obstáculos que enfrenta este sector figura la falta de incentivos y apoyo de las autoridades. Exigen un marco jurídico que garantice la inversión de los productores y un freno a la falta de control en las importaciones durante época de cosecha.
Además de lidiar con la falta de voluntad política del Ejecutivo, que se comprometió a sacar al agro de la situación difícil en la que se encuentra, también enfrenta las inclemencias del tiempo que han afectado la producción nacional.
No obstante, no conforme con estas penurias, ahora el sector enfrenta los ataques y amenazas del presidente de la Comisión de Asuntos Agropecuarios, Raúl Pineda.
El diputado perredista arremetió contra el dirigente de los productores, Augusto Jiménez, cuando este calificó como "discurso barato" las promesas incumplidas del Gobierno.
"Exigimos respeto de los funcionarios hacia los productores", señaló Víctor Watts, coordinador del Frente Pro Rescate del Sector Agro de Chiriquí, que aglutina a 15 organizaciones de productores y cuatro institucionales.
Watts indicó que realmente el sector necesita de un instrumento legal que le brinde seguridad jurídica a la producción, y esa iniciativa debe salir de la Asamblea Nacional, pero también se requiere que el Ejecutivo demuestre voluntad política.
El aporte del sector agropecuario al producto interno bruto (PIB) del país ha disminuido porque al segundo trimestre de este año fue de 2.1%, mientras que en el mismo periodo del 2014 fue de 2.3%.
Además, unos 2,298 productores nacionales han dejado de sembrar los principales alimentos que consume el panameño para migrar a otros que les ofrecen una mayor ganancia y seguridad.
Aida Michelle de Maduro, presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), catalogó como preocupante la situación porque pone en peligro el diálogo entre productores y la Asamblea.
"En un diálogo todas las partes deben sentir que su punto de vista es válido", dijo la empresaria.
"Sentimos que esto es más que un paso atrás. Invito a que se retome el diálogo para poder ayudar al sector", señaló.
Sin embargo, los productores se muestran poco optimistas ante lo que podrían lograr a través de la mesa de diálogo por el agro, ya que tienen la experiencia del año pasado, cuando lograron en la Asamblea Nacional la modificación a la Ley de Aupsa, pero luego fue vetada por Varela.
"Se dijo que era un discurso barato, porque se viene registrando una situación de promesas de Gobierno a los productores y ninguna se cumple, no era algo personal contra Pineda", dijo el productor Javier Pittí.
El también productor Maximino Díaz catalogó como una "chabacanería" la actitud de Pineda. "Lo que está detrás de todo esto es un intento politiquero de estos individuos de mantenerse como diputados, y el sector agropecuario está siendo utilizado como una catapulta para lograr este fin", señaló.
"Yo recomendé a los productores abstenernos de participar en cualquier conversación que convoque la comisión, porque de seguir participando, es un aval a lo que ellos pretenden", expresó.
Díaz señaló que los productores dieron mucha credibilidad al documento firmado por el presidente Varela cuando era candidato presidencial, en el que se comprometió a sacar al sector agro adelante y establecer una política de desarrollo agropecuario, sin embargo, nada se ha cumplido.
"En el agro ya no creemos en nadie, estamos cansados de tantas promesas incumplidas y consideramos que somos un sector importante para la economía nacional", señaló Rogelio Cruz, productor de Tierras Altas.
Además de la problemática existente, el sector enfrenta los estragos causados por las intensas lluvias caídas en las últimas semanas, lo que ha afectado cosechas en todo el país.
Los productores han tenido que alquilar maquinarias de sus escuálidos para poder despejar los caminos afectados por los derrumbes.
