Relación universidad-empresa

Desde hace muchos años se consideraba que la mano de obra y el capital eran los únicos factores ligados directamente al


Desde hace muchos años se consideraba que la mano de obra y el capital eran los únicos factores ligados directamente al crecimiento económico. Sin embargo, luego fue incorporándose el aspecto tecnológico que en su conjunto permite elevar la productividad y ser más competitivos.

La mayoría de los países desarrollados cuentan con un alto porcentaje del producto interno bruto generado por inversiones y servicios de alta tecnología.

 

En esta era, la innovación cobra mayor fuerza y se entiende como sinónimo de incremento en la productividad de progreso, de desarrollo tecnológico, de creación de empleo, de mejora de las condiciones de vida.

La innovación debe fortalecerse y una de las herramientas para ello es la vinculación y colaboración entre universidad y empresa.

En la relación mencionada en el párrafo anterior se incorpora a las universidades al mercado de la tecnología, tomando el rol de proveedores de servicios de Investigación y Desarrollo (I+D) en forma de proyectos de investigación bajo contrato u otras formas de colaboración como pueden ser la consultoría, servicios especializados, formación, pasantía, etc..

 

Esto, debido, entre otras razones, a que los procesos de innovación requieren cada vez más la contribución de equipos multidisciplinarios que aporten conocimientos en diferentes áreas.

De acuerdo con el informe "Innovación: factor clave para la competitividad de las empresas", la relación universidad-empresa requiere de solventar algunos obstáculos que surgen de las características de los diversos actores involucrados.

Por un lado, el investigador desconoce cómo funciona una empresa y en qué parámetros económicos se mueven, lo que le lleva a pensar en muchas ocasiones que las empresas disponen de gran cantidad de recursos.

 

Aunado a ello, el investigador buscará publicar y difundir los resultados de sus investigaciones lo antes posible como parte de su trabajo regular, contrario a la visión que tiene una empresa, donde resulta de vital importancia el mantener en secreto sus actividades de I+D para poder competir, por lo que es imprescindible que los investigadores no publiquen los resultados de la investigación sin antes haber protegido la investigación mediante una patente u otra forma de protección industrial.

Lo que se refleja en el párrafo anterior, junto al financiamiento, representa un reto que como país debemos afrontar para ser más productivos y competitivos.

Prueba de ello son los indicadores nacionales en actividades científicas y de tecnología, en los que el gasto en I+D en relación con el PIB alcanzó el 0.19% (el Estado de la Ciencia 2013, Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología RICYT) muy por debajo de países como Brasil con 1.20% y el promedio de la región de 0.78%.

 

En el índice de competitividad global el indicador colaboración universidad – industria, en el 2016, quedó rezagado en la posición 75 de 138 países, perdiendo 34 escaños con relación a la evaluación 2015.

La cooperación con las universidades permite la generación de más profesionales en áreas de ciencias y tecnología (al dar espacio para su desarrollo) y además la utilización de equipos especializados e instrumental científico a un costo menor.

Estas acciones de colaboración también permiten estar al día de los desarrollos científicos internacionales, lo que es imprescindible.

Es de fundamental importancia la implementación de un mecanismo que propicie la transferencia de conocimientos entre las universidades y las distintas empresas establecidas en el país.


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1066517
Autor
Ninotshka Tam | ntam@cncpanama.org |
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