Dinamarca presentó ayer las grandes líneas de la política medioambiental de su próxima presidencia de la Unión Europea, en la que volverá a plantear la prohibición de los polémicos transgénicos, junto con la eficiencia energética y la lucha contra el cambio climático.
La ministra de Medio Ambiente danesa, Ida Auken, señaló en rueda de prensa que una de sus prioridades de enero a junio será volver a plantear a los Veintisiete la posibilidad de que cada país tenga más libertad para prohibir el cultivo de transgénicos.
La Comisión Europea propuso el pasado año cambiar las políticas sobre transgénicos con este fin, un planteamiento respaldado el pasado mes de julio por el Parlamento Europeo que, sin embargo, encalló al llegar al Consejo de la Unión Europea debido a la fuerte división de los Veintisiete al respecto.
Seis países aplican ya salvaguardas contra el cultivo de transgénicos -Francia, Grecia, Alemania, Luxemburgo, Austria y Hungría-, mientras que en el otro extremo se sitúan los siete socios europeos que explotan comercialmente estos cultivos.
España se encuentra en este último grupo y es, en concreto, el país con más superficie de cultivos transgénicos y el productor del 80 % del maíz transgénico que se cosecha en la Unión Europea.
Auken auguró que éste será un debate muy complicado
En la actualidad, en la UE se pueden cultivar una cepa de maíz y otra de patata, adaptadas para la producción de almidón.