WeWork dijo que iba a transformar el mercado de los espacios de oficina, reinventar la manera en que la gente trabaja y elevar la consciencia del mundo. Sin embargo, en semanas recientes, ha emergido la realidad brutal debajo de esas visiones idealistas.
Después del fracaso en su ingreso a los mercados públicos, la empresa estaba perdiendo dinero con rapidez y necesitaba un rescate. El inversionista externo más grande de WeWork, SoftBank, ofreció una desesperada cuerda salvavidas: un paquete de rescate de miles de millones de dólares que le permitirá arrebatarle el control a Adam Neumann, el cofundador y ex director ejecutivo de WeWork, afirmaron tres personas con conocimiento del asunto.
Aunque la estrategia de hipercrecimiento de Neumann fue la culpable del agotamiento de WeWork, el ejecutivo podría irse con mil millones de dólares tras renunciar a sus derechos especiales de voto y al consejo de administración.
Es un final costoso y desordenado para un audaz experimento corporativo, uno que intentó convertir el antiguo negocio del subarrendamiento de espacios para oficinas en un juego tecnológico de punta. El descenso de WeWork resalta los peligros de dar dinero a manos llenas a directores ejecutivos sin experiencia que aseguran ser capaces de revolucionar industrias de larga data.
Ahora, SoftBank, la cual ya había invertido más o menos 10.000 millones de dólares en WeWork, podría estar invirtiendo en una fuente de gastos sin fondo. El negocio central de la empresa —rentar espacios, remodelarlos, amueblarlos y arrendarlos a sus “miembros”— no es rentable y tal vez no lo sea en el futuro próximo. SoftBank tiene la intención de instalar como presidente ejecutivo de WeWork a uno de sus máximos directores, Marcelo Claure, quien también es el presidente ejecutivo de Sprint.
Los empleados de WeWork se están preparando para los despidos y, según expertos en bienes raíces, la empresa tendrá que reducir de manera significativa sus planes de crecimiento y tal vez incluso renunciar a algunos de los espacios que ha rentado en meses recientes por falta de clientes.
La absorción de WeWork por parte de SoftBank valúa a la primera en tan solo 7000 millones de dólares, una cifra inferior a los 47.000 millones de dólares que SoftBank calculaba que valía en enero, aseguraron estas personas.
Tan solo unas semanas antes, WeWork había planeado vender acciones a inversionistas bursátiles en lo que sus bancos de inversión habían promovido como una de las ofertas públicas iniciales más grandes en años recientes. No obstante, el mes pasado, la venta de sus acciones en la bolsa fue descartada después de que los inversionistas de Wall Street dieron marcha atrás ante las enormes pérdidas y la inusual estructura de gobierno corporativo de la empresa.
El consejo de administración de WeWork prefirió el acuerdo con SoftBank a una oferta de financiamiento de deuda de 5000 millones de dólares de JPMorgan Chase.
El acuerdo con SoftBank posiblemente implicará un inmenso pago para Adam Neumann, el cofundador de WeWork, quien dimitió como director ejecutivo el mes pasado por la presión que ejercieron los accionistas, entre ellos SoftBank, al acrecentarse sus dudas respecto del liderazgo de Neumann cuando la OPI comenzó a desmoronarse.
Neumann recibirá un préstamo de tres años de alrededor de 425 millones de dólares para pagar una línea de crédito de JPMorgan Chase, Credit Suisse y UBS que está garantizada con sus acciones en WeWork, las cuales han bajado su valor de manera significativa.
Al igual que los otros accionistas de WeWork, Neumann podrá venderle acciones a SoftBank, pero deberá usar al menos 100 millones de dólares de los ingresos para liquidar su préstamo, según comentaron las personas con información sobre el tema. Neumann posee más o menos el 30 por ciento de la empresa y podría vender hasta 1000 millones de dólares en acciones a SoftBank. En cuanto se complete el acuerdo, el 80 por ciento de WeWork será propiedad de SoftBank.
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Neumann también renunciará a las acciones especiales con diez votos cada una, respaldará el acuerdo, dejará el consejo de WeWork y se convertirá en asesor de SoftBank durante cuatro años, afirmaron estas personas. SoftBank le pagará 185 millones de dólares por su asesoría, y Neumann tendrá prohibido abrir otra empresa o quitarle empleados a WeWork.
Además, SoftBank le prestará a WeWork 5000 millones de dólares con la misma tasa de interés que SoftBank suele pagar a sus acreditantes, dijeron las personas.
Debido a lo mucho que ya ha invertido en WeWork, la absorción de esta empresa por parte de SoftBank solo tendrá éxito si posteriormente WeWork se vende o cotiza en la bolsa con un valor de 15.000 millones de dólares o más, de acuerdo con estas personas.
WeWork no es la única empresa con respaldo de SoftBank que está en problemas. SoftBank, firma dirigida por Masayoshi Son y su Vision Fund de 100.000 millones de dólares, también ha despilfarrado dinero en Uber y Slack, cuyas acciones cayeron después de comenzar a cotizar en el mercado bursátil hace varios meses.
Una vocera de WeWork no respondió a solicitudes para ofrecer comentarios.
The Wall Street Journal ya había informado sobre algunos de los términos del acuerdo entre WeWork y SoftBank.