El Confabulario
El Confabulario – 13 de enero de 2013
La rapidez con que se difunden las toxinas del escorpión hacia sus sitios de acción en el organismo es muy alta. Las toxinas atacan las membranas de las células que forman los tejidos excitables del cuerpo, que responden a diferentes estímulos, fenómeno conocido como potencial de acción. Los tejidos del sistema nervioso y la musculatura cardiaca en el corazón producen esta respuesta.
Este fenómeno, potencial de acción, provoca que el estímulo original en estos tejidos se propague y se produzca una respuesta como la contracción muscular. Sus toxinas aceleran de manera incontrolada la propagación del potencial de acción y producen daños de consecuencias devastadoras en todo el organismo, porque los tejidos excitables controlan a su vez la actividad de muchos otros sistemas, los cuales están interconectados en redes de funcionamiento.
Se producen daños en los pulmones, páncreas y corazón. El antídoto específico neutraliza las toxinas, impide mayor daño, pero no revierte el causado, según el estudio.
En el país hay 128 centros del Ministerio de Salud, la Caja de Seguro Social y patronatos en las nueve provincias y las comarcas Guna Yala y Ngäbe-Buglé, donde hay personal y el contraveneno antiescorpiónico.