El Confabulario
El Confabulario – 13 de septiembre de 2013
Claves
A pesar de que el reglamento de Mi Bus exige a los usuarios no entrar a las zonas pagas y a los buses con paquetes grandes, en la recién inaugurada estación de El Marañón ocurre todo lo opuesto.
Resulta que allí llegan personas con cajetas de televisores, arbustos, animales y todo tipo de bolsas comerciales que son prohibidas por el contrato firmado entre Mi Bus y el Estado panameño.
“Están prohibidos los paquetes grandes, cajas y bultos que obstaculicen la movilidad en estaciones y buses”, se lee en el texto denominado Guía de Uso de Estaciones del Metrobús.
Sin embargo, los usuarios alegan que no han sido informados al respecto y que, en ocasiones, el inspector encargado de esta zona paga les niega el paso a las personas que llevan bolsas o cajas con el producto de sus compras.
En un recorrido realizado por este diario en El Marañón, se observó que los pasajeros, además entrar con sus cartuchos sin ningún problema a la zona paga, llevan consigo una serie de lamentos que parecen viajar por un camino infinito.
La primera queja es por las escaleras que dan acceso a la zona. Son amplias, con barandales por derecha y por izquierda. “Necesitamos barandas en el medio de las escaleras y un ascensor para aquellos que ya pertenecemos a la tercera edad”, exigió Sara González, una jubilada que demoró 10 minutos desde la entrada de la zona paga hasta el punto donde se ubican los 8 torniquetes que dan acceso a las bahías donde son esperados los buses.
Para David Ramírez, del Movimiento 23 de Octubre, la medida de los paquetes debe ser revisada. “El contrato de concesión es claro, pero creo que en un país latino como el nuestro, donde la cultura es un poco diferente, esas medidas deberían flexibilizarse, sobre todo porque tenemos un mal servicio de transporte selectivo que te cobra indebidamente y que no quiere ir a ningún lado”, explica Ramírez.
La frecuencia entre un vehículo y otro también hace perder la cordura a algunos. Muchos de los abordados por manifestaron tener más de media hora esperando una unidad. Bancas y baños públicos son otras de las comodidades que sugieren los usuarios.
Panamá AméricaOtra prohibición, pero dentro de los buses, es la venta ambulante y las prédicas religiosas. En paradas específicas como el Mercadito de Calidonia, en El Dorado, en San Miguelito o en la de la Especializada de la Caja del Seguro Social, las ofertas de verduras y los predicadores se cuelan a diario entre los apretujados pasajeros.