Imagen
Confabulario
Glosas

El Confabulario

El Confabulario – 14 de octubre de 2012

Erika Edith Quiñones (erika.quinones@epasa.com) / PANAMA AMERICA

La cultura de los panameños es muy dada a ser fiel a las costumbres, que cuando se registran cambios les cuesta aceptarlos.

En una encuesta realizada a 20 hombres sobre el tema, seis manifestaron que desconocían de lo establecido en la Ley 31 y ocho sí estaban anuentes.

Once de los entrevistados señalaron no estar de acuerdo con inscribir en el acta de nacimiento a sus hijos con el apellido de la madre y nueve no mostraron objeción alguna.

Al preguntarles si cuando fueron al Registro Civil les comentaron de esta opción, los 20 expresaron que no recibieron ninguna orientación.

Entre los que rechazaron que la filiación fuera con el apellido materno, la mayoría de las respuestas estaban basadas en que prefieren seguir lo tradicional.

En algunos se visualizó un poco esa figura machista, porque comentaron que si ese es su hijo, por qué no debe llevar su apellido; además de que si se hacen responsables, no ven por qué debe ser lo contrario.

Hubo quien dijo que eso sería como atentar contra los principios y valores de la sociedad o cambiar con la idiosincrasia de los panameños. Otro respondió que esa es la única manera de garantizar que ese es su hijo, porque al una mujer llevarlo en el vientre, todos saben que es de ella.

Entre tanto, de los nueve que no objetaron en tener problema que su apellido fuera el segundo, respondieron que no tenían perjuicios y que “papá en todos lados, mientras que madre solo una”.

Otros opinaron que la era del machismo quedó atrás y que el apellido no importa si el padre es responsable.

No sabían.
Miguel Ubarnes y su esposa Delia Arcia están a pocos meses de tener a su segundo hijo y desconocían de esta norma; sin embargo, señalan que no está de más evaluar la posibilidad que su bebé lleve primero el apellido de su pareja.

Miguel expresó que él estaría de acuerdo, ya que como dicen “el orden no altera el producto”. Claro, a la vez, no pudo evitar soltar la expresión que si el apellido de su pareja fuera rimbombante el ni siquiera lo dudaría y aceptaría de inmediato.

Mientras, Delia opinó que esto de la inversión del apellido es casi como el decidir llevar o no el “de” de casada. Su posición es que a veces buscar que un padre reconozca a un hijo de nada sirve si no le da amor y lo que emocionalmente necesita un niño.

Tampoco se mostró en desacuerdo con que su hijo lleve su apellido, pues como expresó: “las únicas que estamos seguras de que es nuestro somos las mujeres”.



Edición Impresa

Lunes 10 de agosto de 2026