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El Confabulario – 16 de septiembre de 2012

Erika Edith Quiñones (erika.quinones@epasa.com) / PANAMA AMERICA
  • Se contrató a comunicadores y especialistas en manejo de proyectos, biología de la conservación, manejo de áreas protegidas, economía ambiental y trabajo con comunidades.

Aportes económicos de todas las partes involucradas

$600
  • mil es la inversión destinada para la realización del proyecto en Mesoamérica.
$1
  • millón se estima que es el aporte de todas las contrapartes involucradas en el estudio.
$200
  • mil es la contribución directa para Panamá por parte el Gobierno de España.

o está a la venta, pero el punto más alto de la República de Panamá tiene un precio; al menos en costos y beneficios. Un estudio que realizó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) determinó que si no se cuidan los recursos naturales del Parque Nacional Volcán Barú, la pérdida sería de mil 169 millones 861 mil 119 dólares por año.

Igualmente, el estudio reveló que los beneficios anuales que se aportarían por los servicios de esta área protegida serían de 548 millones 802 mil 803 dólares con 86 centavos [B](ver tablas)[/B].

Los montos son el resultado de un plan piloto que se realizó desde 2009 en el parque para determinar el costo económico de sus recursos naturales, como parte del “Proyecto de Soporte de las Áreas Protegidas”, que impulsa el PNUMA en la región de Mesoamérica.

Para llevar adelante este proyecto primero se identificó el agua, el turismo y el clima como los principales recursos que serían objetos de medición. Luego, se reconoció la provisión del recurso hídrico, la recreación y el turismo, la regulación del clima por medio de fijación de carbono y la moderación de eventos meteorológicos extremos como los servicios ecosistémicos que brinda el punto más alto del país.

En este aspecto, se estimó que el no conservar el recurso hídrico representa financieramente mil 134 millones 720 mil 624 dólares.

La investigación estableció que la belleza escénica de esta reserva ecológica tiene una influencia más allá de la visitación directa, y representa un atractivo para el “turismo residencial”, por lo que si el parque pierde su cobertura boscosa -por ende- perdería ese atractivo, lo cual representaría pérdidas acumuladas de 25 millones 857 mil 690 dólares.

Se calculó que el costo económico asociado al detrimento de las condiciones para la regulación del clima y la moderación de eventos meteorológicos extremos es de 144 mil 409 dólares y 13 millones 965 mil 207 dólares, respectivamente. Esto provocado por daños asociados a cambios en la calidad del servicio, así como inversiones para asegurar la disminución de la vulnerabilidad asociada a prácticas antropogénicas (efectos ocasionados por actividades humanas).

José Polanco, botánico y quien participó en el estudio por parte de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), manifestó que esta iniciativa, además establece la generación de un mecanismo financiero acompañado del componente legal para tratar que ese valor que ofrece el volcán Barú pueda contribuir a la conservación de esta área protegida.

Otros aspectos.
Polanco considera que la figura más factible sería un patronato, en el que la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) debe tener participación, debido a que le corresponde la custodia del sitio y es la que tiene que ver con las concesiones del agua.

La finalidad sería que si el patronato funciona, este mismo pueda contribuir con la preservación del parque, o por lo menos cuando la ANAM, por procesos burocráticos, no pueda hacerlo.

Polanco también explicó que para realizar las mediciones de los servicios ecosistémicos, los métodos que se utilizaron dependían de la cantidad de información disponible y cuando no se contaba con todos los datos, se realizaron con base en cálculos fundamentados en los servicios del Parque Nacional Chirripó de Costa Rica, el cual contiene características parecidas al del volcán Barú, ya que también es el más alto de ese país.

Citó, por ejemplo, lo que se hizo para calcular la cantidad de visitas a la reserva, ya que solo hay dos casetas de control y no se cuenta con un registro. Por lo general, las personas ingresan por otros puntos, añadió Polanco.

Se espera que el estudio que se practicó aporte recursos adicionales a los esfuerzos que ya hace la administración en mantener, ampliar y cuidar sus sistemas de áreas protegidas.

Condición del área.
“Vemos que es muy importante destinar recursos para la conservación de estas áreas, sobre todo de las zonas turísticas del parque, por la biodiversidad que mantiene y el manejo del paisaje”, manifestó Damaris Sánchez, de la Fundación para el Desarrollo Integral Comunitario y Conservación de los Ecosistemas en Panamá (Fundiccep).

Sánchez señaló que, pese a que existe un plan de manejo del parque, este debe ser actualizado porque hay zonificaciones donde existen áreas en las que se permite la agricultura bajo ciertos esquemas, pero no se tiene un personal para ver si las prácticas que se realizan son las adecuadas.

La ecologista resaltó también que hay zonas de recuperación y de protección absoluta que están siendo miradas por los inversionistas como un potencial de desarrollo turístico de infraestructuras viales.

“Hay poco personal asignado a las áreas de protección, aunque se cuenta con cinco instalaciones de la ANAM para control y vigilancia, esto no es suficiente”, aseguró Sánchez.

A pesar de algunos problemas en el Parque Volcán Barú, este se mantiene, sostuvo Polanco, porque incluso la gente que vive allí no ha expandido sus actividades agrícolas.

Es importante mencionar que más de 500 mil habitantes reciben beneficios de los servicios del parque.

Otro dato interesante es que 10 mil personas visitan esta reserva al año. Los ingresos son administrados por la ANAM en un fondo común para el manejo de la vida silvestre, pero no revierten en el mantenimiento del área protegida.

Se conoció que en Cerro Punta se están perdiendo más de 200 toneladas de suelo por hectáreas al año. Sector este donde se produce el 80% de las hortalizas que se consumen en el mercado nacional.

La agricultura es la principal actividad que se realiza en el volcán Barú. “En la medida en que se implementen medidas de mitigación para controlar la erosión se podrá prevenir los niveles de pérdidas de suelo”, destacó Sánchez.

Expertos señalan que conservar el parque genera beneficios globales. Al mantener el bosque en buenas condiciones se mantiene una buena cantidad de carbono que no va a la atmósfera, esto evita que aumenten los efectos del cambio climático.



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Lunes 10 de agosto de 2026