El Confabulario
El Confabulario – 16 de septiembre de 2012
El “Proyecto de Soporte de las Áreas Protegidas” es impulsado por una alianza entre el Gobierno de España y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Actualmente se ha implementado en 11 países, distribuidos entre África, Asia y América Latina.
Panamá y El Salvador forman parte del “Soporte a las áreas protegidas de Mesoamérica: Desarrollo de instrumentos y mecanismos económicos y legales para mejorar el manejo de áreas protegidas, incluyendo prácticas agrícolas sostenibles como estrategia para la prevención de incendios”.
El área de conservación La Montañona, en El Salvador, y el volcán Barú, como muchas otras áreas protegidas mesoamericanas, cuentan con una gran riqueza en ecosistemas y biodiversidad y albergan especies endémicas.
El objetivo por alcanzar es desarrollar instrumentos económicos y legales que contribuyan a mejorar el manejo de las reservas ecológicas.
Alex Pires, oficial del PNUMA y coordinador del proyecto Mesoamérica, señaló que se tiene claro que son valores significativos, valores que los ministros de Economía y los sectores económicos deben escuchar más de cerca, sobre cuánto se está contribuyendo -por ejemplo- en la producción de agua, un recurso natural limitado y escaso en muchas lugares.
“Estas áreas protegidas son verdaderos corredores de agua y ese servicio tiene un valor económico, el cual debe ser reconocido porque son ellos los que usan el agua para sus actividades económicas y que pueden quedarse sin el recurso por no conservar bien los ecosistemas”, destacó Pires.
Dijo que el proyecto va a presentar una serie de mecanismos e instrumentos, el valor económico de esas áreas protegidas, de los servicios ecosistémicos identificados como prioritarios. “Es una iniciativa que se está haciendo de forma participativa con las comunidades locales y actores relacionados con el tema”, aseguró.
El oficial del PNUMA indicó que se busca fortalecer las capacidades nacionales para poder replicar las experiencias en otras áreas protegidas del país.
Para esto se ha involucrado a los principales actores. En el mes de marzo se hizo una reunión en el país para discutir los instrumentos y mecanismos que serían propuestos en este mes. Se hizo una serie de actividades de capacitación con las comunidades locales en agricultura sostenible y prevención de incendios.
Mecanismos.
La otra fase de la investigación es definir métodos para ver de qué manera se puede contribuir con la conservación de los servicios identificados.
Pires mencionó que en el caso del agua se puede buscar una metodología para que quienes se benefician estén dispuestos a dar un aporte porque al preservar la fuente que genera el recurso hídrico está al mismo tiempo garantizando que su negocio seguirá funcionando.
Otros mecanismos están relacionados con un impuesto voluntario turístico, en el que los visitantes encantados con las bellezas de los parques contribuyen de forma voluntaria con un fondo, que va directamente para la conservación de esa área.
Para el PNUMA, la naturaleza no puede esperar y los humanos no pueden seguir con los procesos de degradación porque cada vez más se tendría que conservar y recuperar los ecosistemas degradados.