El Confabulario
El Confabulario – 17 de octubre de 2013
Datos
- Situación
- El informe señala que “El Pana” no solo incursiona en Panamá, sino en Perú, Ecuador y Colombia para hacer contacto con grupos de delincuentes.
- Autoridades
- En Perú están preocupados por el contacto que este guerrillero mantiene con el grupo Sendero Luminoso.
- Local
- En Panamá “El Pana” tiene familiares, entre ellos su papá y su hermana.
Los estamentos de seguridad de Perú no le pierden la pista al nuevo jefe del Frente 57 de las Farc, José Luis Valencia, “El Pana”, y en un último informe de inteligencia señalan que este junto con narcotraficantes mexicanos e integrantes del grupo terrorista Sendero Luminoso estarían detrás de los últimos cargamentos de armas decomisados en Costa Rica y El Salvador.
Las autoridades de Perú han establecido que esta alianza criminal se concretó luego de la visita que realizara a Perú y Ecuador José Luis Valencia Mosquera Asprilla, quien también es conocido como “Mono Grande”, el supuesto cabecilla del Frente 57, quien estuvo en las Fuerzas de Defensa de Panamá.
Durante las labores de inteligencia, los agentes policiales peruanos determinaron que esta agrupación utiliza al menos cinco negocios de un empresario palestino radicado en Panamá y que tiene operaciones comerciales en la Zona Libre de Colón para mover los cargamentos de drogas y armas que en su mayoría son “adquiridas” a bajo costo en Venezuela y de manos de supuestos integrantes del Ejército de ese país. Esta agrupación ha aprovechado el clima de diferencias internas que mantienen algunas figuras políticas “notables” de esta nación.
Luego estas armas y pertrechos de guerra son vendidas a los diferentes grupos criminales que operan en Guatemala y en México y que se pelean el territorio para la venta de drogas (al mejor postor). Parte de los cargamentos se queda en manos de las Farc para reforzar a los diferentes Frentes y en especial el 48 (que actúa en el departamento de Putumayo y en suelo ecuatoriano), y el 57, que opera en ambos lados de la frontera que comparten Panamá y Colombia.
Para cumplir sus metas, destaca el informe policial, ellos usan los contactos comerciales del palestino en Centroamérica, Ecuador, Perú y Venezuela para disfrazar sus movimientos y no llamar la atención de los cuerpos de seguridad de estas naciones.