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El Confabulario – 18 de agosto de 2013

Aurelio Martínez (aurelio.martinez@epasa.com) / PANAMA AMERICA

El perro ha sido considerado el mejor amigo del hombre y, pese a que son capaces de defender la vida de su amo sacrificando la suya, muchos de estos y otros animales domésticos sufren en silencio los maltratos de sus dueños que no les brindan la atención adecuada o de otras personas que se ensañan contra ellos.

En 2007, uno de los casos más escalofriantes ocurridos en el país y que encendió las alarmas de los grupos defensores de los animales fue el protagonizado por estudiantes del Instituto Profesional y Técnico de Barú, quienes acabaron con la vida de Pinki, un perro del barrio. Lo cocinaron y le quitaron la carne para exhibir sus huesos en una clase de laboratorio, en ocasión de la Semana de la Ciencia en su colegio.

Según los testigos del macabro hecho, un alumno llevó el animal a clases, y aseguró que en su casa no lo querían porque se estaba comiendo las gallinas de su madre. Uno de los participantes del hecho narró que le pusieron 10 inyecciones para que Pinki falleciera; sin embargo, como se mantenía con vida, procedieron a asfixiarlo con una bolsa plástica en la cabeza, antes de cocinarlo y quitarle la carne.

Como en ese entonces no había una normativa que aplicara un castigo ejemplar a los jóvenes, el colegio acordó hacer una rifa entre los estudiantes que participaron del experimento para pagarle 60 dólares a la inconsolable dueña de Pinki. No hubo sanción penal de este caso registrado en Puerto Armuelles, provincia de Chiriquí.

Milo luchó por la vida

El caso más reciente ocurrió en la última semana del mes de diciembre del año pasado, cuando un indigente en la ciudad de David le propinó 15 puñaladas a Milo, le cortó el cuello y le causó una fractura en la pata izquierda. El triste final de Milo llegó el 20 de diciembre, cuando no pudo ganarle la batalla a la muerte, pese a que fue auxiliado y llevado al veterinario donde hicieron todo lo posible por salvarle la vida. Es uno de los maltratos que más conmovió la opinión pública e incluso llegó a ser un tema muy comentado en las redes sociales y los medios de comunicación. El perro criollo o tinaquero fue víctima de un sujeto inescrupuloso en el sector de Pedregal en David, Chiriquí.

Supuestamente, un hombre le fracturó la pata trasera izquierda y le arrancó pedazos de piel del cuello y torso, reveló Melany Marín, de la agrupación La Voz de los Animales en Chiriquí, quien pidió un castigo para el autor de las agresiones contra Milo. Las investigaciones continúan.

Debate

A través de los medios de comunicación y las redes sociales se inició un debate sobre el cuidado y entrenamiento de los animales, después de que recientemente en Aguadulce tres pitbulls mataron a su dueña y atacaron al hijo de esta, por lo que fueron sacrificados.

Posteriormente, en el sector de Carrasquilla, en la capital, un agente del Sistema de Protección Institucional (SPI) supuestamente acabó con la vida de un pitbull que paseaba amarrado por su dueña.

Defensa permanente

Gracias a la lucha constante en Panamá de decenas de organizaciones defensoras de los animales se han logrado establecer leyes que sancionan a todos aquellos que violen las normas a partir del año 2008. Amarrar un animal, dejarlo sin agua, sin comida, bajo el sol y la lluvia son considerados actos de maltrato y son castigados por el Código Penal vigente de la República de Panamá.

Estos serían los agravantes más simples que se presentan a diario en diferentes hogares panameños; sin embargo, las lesiones y muerte de las mascotas son objeto de procesos penales y, de resultar culpable, el imputado puede parar en la cárcel hasta por tres años.

Castigo al infractor

El nuevo Código Penal que entró en vigencia en mayo de 2008, establece en el Capítulo IV, artículo 17: “Quien, mediante actos de crueldad, cause la muerte o lesione gravemente a un animal usado como mascota será sancionado con 100 a 200 días multa o trabajo comunitario y hasta tres años de prisión”.

El primer caso considerado como un hecho sin precedentes en la historia jurídica panameña fue un proceso penal llevado a cabo en el Juzgado Municipal del distrito de Remedios, provincia de Chiriquí, en el año 2009. Edgar Santos Sire fue declarado culpable por haber matado a machetazos una perra, el 28 de noviembre, en la localidad de Quebrada Honda, corregimiento de Lajero, en la región indígena de Nole Duima, en la comarca Ngäbe-Buglé.

Sire se convirtió en la primera persona en ser procesada por el delito contra los animales domésticos, tras la denuncia presentada en contra de Santos Sire por Tabin Rodríguez, quien fue testigo del horrendo capítulo. Otra sanción impuesta recientemente por el corregidor nocturno de La Chorrera fue una pena de 240 días de multas a la pareja de chiricanos que intentó matar una perra a puñaladas. Tuvieron que pagar todos los gastos médicos veterinarios, los que, gracias a la rapidez con la que actuó la dueña y la hija de esta, salvaron la vida del animal que ya había sido lanzado a un basurero.

Los sujetos acusados sustentaron que se vieron obligados a apuñalar la perra porque, supuestamente, los había mordido durante una disputa con una vecina de estos en la barriada La Estancia en Las Mendozas.

Sobre este hecho, Veluzka Lezcano, de la Asociación de Amigos de los Animales, dijo que el Gobierno adoptó la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, en cuyo texto se establece la manera como pueden ser sacrificados. El artículo 406-B impone penas de arresto de seis meses a (1) año a quien intencionalmente lesione un animal doméstico.

La sanción será de uno (1) a dos (2) años si el autor del hecho es el custodio del animal o si, como consecuencia del hecho, sobreviene la muerte del animal.

Recientemente, la Asociación Amigos de los Animales y la Naturaleza rescató un perro al cual le cosieron los ojos, le sacaron los órganos, le hicieron una vasectomía y luego lo abandonaron. Este perro era un cachorro que no llegaba a los 6 meses de edad, fue víctima de un experimento, pero logró sobrevivir con tratamientos. La agrupación sin fines de lucro recibe en promedio 6 casos de maltrato diario por medio del correo electrónico y por vía telefónica.



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