El Confabulario
El Confabulario – 2 de febrero de 2013
Sin duda, uno de los principales obstáculos para el desarrollo integral y sostenido de Latinoamérica es la violencia. Un espectro que ha aumentado considerablemente en la última década.
De hecho, la región latinoamericana es la única en el mundo en donde la violencia ha aumentado en los últimos diez años. Este hecho fue visto con preocupación en el Foro Mundial sobre la Violencia y Seguridad Ciudadana de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que culminó ayer en la ciudad de Panamá.
Hernando Gómez, experto sobre la seguridad en América Latina, manifestó que es fundamental que este tema se incluya en la agenda de desarrollo mundial para después del año 2015.
Gómez indicó que la violencia en Latinoamérica es una de las más alarmantes del mundo.
Y es que en el informe presentado se estima que 10 de los 18 países con tasas por encima de los 20 homicidios por cada cien mil habitantes se ubican en Latinoamérica. Una cifra roja, pues sobrepasa la tasa media mundial que se sitúa en ocho homicidios.
Para el experto el nuevo desafío que enfrenta la región para alcanzar un desarrollo integral es combatir los elementos que propician la violencia.
Severino Mejía, estudioso de la seguridad, tiene claro que para erradicar la violencia se debe prevenir y de hecho ve a la familia como el eje fundamental para frenar este traumatismo social que no distingue razas ni condición económica.
“El problema en América Latina es que hay conductos que llevan a la violencia; la mala distribución de las riquezas, la corrupción, la pérdida de valores en el hogar, son tan solo algunos elementos que propician este mal”, comentó Mejía.
Destacó que de hecho Panamá se encuentra en el segundo lugar, entre los países que tienen sus riquezas mal distribuidas en la región.
Resaltó que en la mayoría de los países latinoamericanos el tema de la seguridad se ha politizado, y solo buscan soluciones superficiales, pero no de fondo.
El especialista en el tema también añadió que la corrupción es un factor fundamental que abrigan las organizaciones criminales para introducirse en los esquemas estatales, esto alimentado por la debilidad institucional de los estamentos de seguridad.
“Alabo la gran labor que en Panamá está realizando la Policía Nacional para minimizar los índices de criminalidad, pero todavía falta más, pues no solo es un problema de esa entidad, sino de todo un gobierno”, determinó.
A todo esto, Mejía abogó por reducir la deserción escolar, acabar con la pobreza y cambiar las políticas obsoletas en la educación, de manera que aquellas personas en riesgo social tengan la oportunidad de superarse sin caer en el crimen.
Los principales elementos que han contribuido al creciente de la violencia en la región latinoamericana son la violencia de género y el crimen organizado, así lo dio a conocer Magdy Martínez, otro especialista y subdirector de Políticas de Desarrollo de Naciones Unidas.
Martínez dijo que es esencial reducir la pobreza y la violencia de género y la delincuencia juvenil a la mitad para el año 2028.