El Confabulario
El Confabulario – 24 de enero de 2013
Tristeza y resignación
- Mi hija me llamó para avisarme que había fuego en calle 12, en la casa donde yo vivo. Esto me tomó por sorpresa, he perdido todo, hasta mi Biblia
- Esmeralda de González
- damnificada
- Yo trabajo cerca y escuché el ruido de las personas y las sirenas de los bomberos. Cuado salí a ver qué pasaba, me dije: se quema mi cuarto
- Marcelina Mata
- damnificada
Por un periodo de 10 o 15 días, las 88 familias damnificadas y afectadas por el incendio registrado ayer en ocho caserones de calle 12 y 13 de Santa Ana serán alojadas en distintos hoteles de la localidad. A cada una se le hará una evaluación económica para determinar a qué programa social del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) pueden aplicar.
En total resultaron 289 personas afectadas, de estas, 189 adultos y el resto son menores de edad.
El fuego se registró a eso de las 10:28 a.m. cuando se alertó a los bomberos del cuartel Juan A. Guizado, de que un viejo caserón de dos pisos, entre calle 12 y 13 Santa Ana, ardía en llamas como leña en fogón.
Al llegar al lugar, los “camisas rojas” era poco lo que podían salvar, porque el fuego se había apoderado del inmueble y de otro, arrasando a su paso con todo lo que se encontraba, incluso las llamas se propagaron hacia unos edificios de mampostería, ubicados en calle 12, y así se expandía a otras estructuras de calle 14.
Yeni Valdés vivía en frente de donde se registró el fuego y contó que al momento del hecho ella se encontraba cocinando. Los gritos de los vecinos la alertaron, y al asomarse al balcón, vio cómo los niños salían corriendo sin chancletas y sin bañarse.
Mientras, en las calles contiguas se veían bomberos correr de un lado a otro para brindar apoyo en las tareas, a fin de controlar el fuego, lo cual les tomó casi tres horas.
Elizabeth Madrid, una de las afectadas, relató que escuchaba cómo la madera traqueaba y de pronto las cenizas le caían sobre la cabeza, lo cual la alertó e inmediatamente despertó a su esposo Mario, que estaba dormido, y abandonaron su cuarto.
Al principio, a los “camisas rojas” se les hizo difícil sofocar las llamas, porque la presión del agua bajaba, pero con el apoyo de un carro cisterna del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales se volvió a tener control del incendio, comentó Pablo Tuñón, director del Cuerpo de Bomberos de Panamá.
Se requirió de 120 unidades de 12 estaciones bomberiles para poder sofocar el fuego. De estos, un bombero resultó con quemaduras de primer grado y otros 17 afectados por inhalación de humo.
Sobre las causas que pudieron ocasionar el siniestro, el dirigente de los bomberos Tuñón dijo que se tienen que hacer las investigaciones para determinar si la versión dada por algunos testigos, que señalaron que unos niños se encontraban jugando con fósforos, resulta ser cierta.