El Confabulario
El Confabulario – 30 de diciembre de 2012
Pasos de la Constituyente
- Falta retirar los libros, recoger las firmas. Terminado esto, el TE deberá elaborar el reglamento para la elección de los constituyentes. Esto tendrá una duración promedio de 3 a 6 meses.
Pese a que la convocatoria de la Constituyente paralela logró ser reglamentada por el Tribunal Electoral, su no ejecución la llevará a morir en la cuna.
Al menos ese es el planteamiento que sostiene Sergio González Campo, quien es el propulsor de la iniciativa. Según él, no ha retirado los 800 libros que el Tribunal imprimió a un costo de casi 3 mil dólares, porque no cuenta con los recursos para poder recoger las 480 mil firmas que se necesitan en un plazo de seis meses, tal como lo establece la Constitución Política.
El también presidente de Iniciativa Ciudadana aseguró que, a pesar de que miembros de la sociedad civil organizada y políticos se han mostrado interesados en el proyecto de la constituyente, están más pendientes en criticar al Gobierno por su actuar que por buscar una solución.
“Los gobiernos hacen lo que la Constitución les permite, aquí nadie tiene interés de ayudar a que las cosas cambien”, dijo González Campo.
Pero aunque muchos consideran que la convocatoria de una constituyente paralela es la solución para mejorar el sistema de gobierno del país, prefieren que se realice una vez finalice la actual gestión del presidente Ricardo Martinelli. Uno de ellos es el expresidente de Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Democrático (PRD) Francisco Sánchez Cárdenas, quien expresó que se necesita con urgencia una nueva carta magna , pero cuando se derrote a Martinelli.
“Antes no, solo debemos votar por el candidato que se comprometa”, expresó.
En ese mismo sentido, el dirigente sindical Mariano Mena también ha manifestado que se necesita una constituyente.
Por su parte, Enrique “Chito” Montenegro presentó una nueva solicitud al Tribunal solicitando la convocatoria de la Constituyente paralela, sin embargo, no se puede volver a reglamentar lo que ya se hizo.