El Confabulario
El Confabulario – 5 de marzo de 2013
“ Tus zapatos no me gustan, tienen la punta cuadrada", le dice una chica de camisa celeste a una de sus compañeras que se come una hojaldre. En eso, el timbre del colegio suena; se acabó el recreo.
Una vez que termina el bullicio, los estudiantes empiezan a 'nutrir' sus cerebros en los salones de clases. Pero dentro de los kioscos y cafeterías escolares, se cuenta el dinero que han aportado los jóvenes clientes, quienes borran, literalmente, todo lo que allí se vende.
Desde una pastilla con sabor a menta, una empanada frita rellena con queso o carne, hasta un pedazo de pizza recalentada, todo lo que se ofrece se va, sin embargo, a la hora de pasar lista, las frutas y otros alimentos saludables son los ausentes, según denunciaron a este medio algunos padres de familia. "Lo único que veo son frituras, grasa, nada de jugos naturales ni yogur", mencionó la presidenta del club de padres de familia de un colegio en la Avenida Israel, que prefirió el anonimato.
Otra acudiente, pero en Las Cumbres, se quejó por los precios de las populares bebidas. Al compararlos, [B]Panamá América[/B]notó que en la escuela Francisco Beckman, un tercio de este tipo de refresco cuesta $0.45, mientras que en el colegio Richard Neumann se adquiere por $0.10 menos. En el Instituto América, donde opera una amplia cafetería, un jugo de la misma marca que los dos anteriores cuesta $0.35. El de carrizo $0.50. Es decir, que no hay equiparación a la hora de la demanda.
Para el Ministerio de Educación (Meduca) esto no es correcto. "Contamos con un instructivo de kioscos que fue aprobado por la Contraloría General de la República en el año 2000. Ese documento explica desde cómo se hace la contratación de una cafetería hasta las recomendaciones de alimentación, salud y precios que hacemos. No pueden excederse”, dijo Marissa Rodríguez, abogada de la dirección administrativa de este ministerio.
A pesar de la existencia de un marco regulatorio, las autoridades no pueden sancionar de ninguna forma a los dueños de estos locales por el alza de precios, solo hacer recomendaciones. A sabiendas de esta y otras irregularidades que se repiten cada año en los kioscos, el Meduca le ha hecho modificaciones al manual instructivo para dejarlo acorde a la realidad actual.
"Hemos redactado y modificado el instructivo para poder actualizarlo y actuar contra aquellos que incumplan la norma", sostuvo Rodríguez. Dicho texto debe ser presentado y aprobado por la Contraloría antes de finalizar el año 2013.
Con respecto al tema de nutrición de los jóvenes, el Meduca lleva tiempo haciendo énfasis, según detalla Dalba Caballeros, directora nacional de nutrición y salud escolar.
"Estamos haciendo educación alimentaria desde hace dos años. Un ejemplo es el programa 'Mi kiosco es un kiosco saludable', que consiste en colocar en un sitio muy visible, un cartelón informativo sobre que deben consumir los estudiantes.
La realidad estudiantil es otra, como relata Ricardo González, que atiende un kiosco en una escuela de San Miguelito. “A pesar del esfuerzo de las autoridades por instruir a los alumnos, lo primero que buscan son las empanadas y golosinas apenas suena el timbre del recreo”.
Efectivamente, pudimos comprobar que en su tienda había, además de grasa, yogur, granolas, manzanas, guineos y sandía, “que muchas veces se desechan por la poca demanda”.
A pesar de la insistencia de este rotativo por conseguir cifras, ni el Meduca ni el Minsa proporcionaron datos de cuantos locales de estos fueron sancionados o a cuantos se les canceló su contrato antes del tiempo establecido en 2012.
Niños obesos
2 de cada 5 niños tienden a ser obesos, según la nutricionista Flavia Fontes, del Departamento de Prevención del Ministerio de Salud (Minsa). Esta cifra parece concordar con lo que dice la nutricionista del Meduca, Dalba Rodríguez, quien comentó que un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá determinó que el 20% de los estudiantes de escuela básica (primaria) del área metropolitana tienen algunas libras de más. “Lo que nos llama la atención es que, según esa investigación, el sobrepeso de los más pequeños no se da por herencia genética, sino por cuestiones de comportamiento y costumbres”, aseveró la informante.
La Organización Mundial de Salud (OMS), en su último informe, advirtió que en nuestro país, el 60.6% de la población sufre de sobrepeso y el 25% de obesidad. Este problema, según el sociólogo panameño Roberto Pinnock, tiene que ver con varios factores socioculturales. “Desde temprano se acostumbra a los niños a ser obesos. Cuando la gente comienza a experimentar la vida urbana y tiene que comer afuera, a eso mismo acostumbramos a nuestros hijos, a diferencia de los modelos alimenticios de las áreas rurales”, conversa.
La ley del menor esfuerzo, refiriéndose a la negativa de cocinar en casa por el cansancio de la jornada laboral, también hace merma en la debida nutrición de los pequeños.